VIII Carrera Popular RUN FOR PARKINSON´S (Murcia)

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Cartel de la prueba (Fuente: web de la prueba)

Lugar: Murcia

Día: 30 de abril de 2017

Hora: 10,00 horas

Distancia: 7.000 m (circuito no, cuya distancia real estuvo más cercana a los 6.500 m)

Organizada por: Fepamur (Federación de Asociaciones de personas con Parkinson de la Región de Murcia) y la Asociación On Off de Parkinson de la Región de Murcia

Recorrido: consistía en dos vueltas idénticas a un circuito que tenía su salida y meta en la céntrica Glorieta de España, en la misma puerta de la sede del Consistorio murciano. Se partía desde ahí dirección al Paseo del Teniente Flomesta y Ronda Garay, hasta la altura del Hospital Reina Sofía, donde se cruzaba al otro lado del Río Segura, por la Avenida Infante Juan Manuel en sentido contrario al inicial, cruzando nuevamente al otro margen del río por el emblemático Puente de Hierro, volviendo a tomar el Paseo del Teniente Flomesta dirección Glorieta de España, para girar a la derecha, en la Plaza Martínez Tornel y recorrer la Gran Vía Escultor Salzillo hasta Plaza Fuensanta, donde con un giro de 180° se volvía en sentido contrario hasta llegar nuevamente a la Glorieta de España, completando así la primera de las dos vueltas indicadas.

Organización y atenciones: organización voluntariosa y generosa, que pese a no estar acostumbrada a torear en lides de corte deportivo derrochó ganas y predisposición por hacer, en torno a una dura enfermedad como el Parkinson, una prueba que fuese motivo de reunión de familias, donde cualquier miembro de ellas pudieran tomar parte en alguna de las múltiples carreras que se organizaban y que comenzó con la celebración de la primera edición de un canicross, continuó con la prueba absoluta, tras ella le siguieron una marcha senderista, la cada vez más habitual carrera de patines y por último, las carreras de las categorías inferiores, donde los más pequeños de la casa también fueron protagonistas de esta bonita jornada y a los que siempre es una auténtica delicia ver en acción.

Una muestra que reflejó esas ganas por organizar una prueba que estuviese a un buen nivel deportivo fue sin duda confiar esa parcela a la experiencia y el currículo de un referente en este deporte dentro de nuestra Región y que no es otro que el bueno de Ginés Soto, que se desvivió, como en él es habitual, para que todo saliese a la perfección. Y junto a él, nada como confiar la importante labor del speaker a todo un profesional de la comunicación, que puso la voz e hizo como nadie las veces de maestro de ceremonias: Adrián Bonache.

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En buena compañía, con Adrián Bonache

Más allá de la estupenda labor de estos dos amigos, la prueba contó con todos los servicios básicos de cualquier prueba, que fueron desde la ágil entrega de dorsales, el cronometraje mediante chip desechable sobre el dorsal, correcta señalización y control del tráfico, gracias a la labor policial y a un numeroso voluntariado, que veló en cada cruce por el correcto desarrollo de la prueba. Junto a todo esto, la disposición de aseos portátiles, servicio de ambulancia y la siempre socorrida labor de profesionales de fisioterapia para atender a los corredores tras la carrera, que en este caso corrió a cargo de la Clínica Fisi-on, cuya socia fundadora y Presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias y Profesionales de la Región de Murcia (OMEP), Manoli Marín, no quiso perderse la oportunidad de volver a prestar un año más su ayuda a esta organización.

Junto a todo eso debemos sumar una buena zona post carrera con bebidas con las que sofocar la sed originada por el esfuerzo, la habitual ceremonia de entrega de trofeos y la amplia oferta de regalos que se sortearon entre los participantes, gracias a la generosidad de empresas colaboradoras que donaron artículos para ese fin. Todo ello con el aliciente de estar situado en uno de los rincones más visitados de Murcia: la varias veces mencionada Glorieta de España.

Lejos de todo ello hubieron pequeños fallos o falta de rigor en algunos aspectos, como por ejemplo la incompleta señalización de los puntos kilométricos en la segunda vuelta, la conveniencia de un punto intermedio de avituallamiento o la aglomeración de corredores y senderistas en cierta parte del recorrido, pero que en ningún caso llegan a empañar la estupenda labor desarrollada y el buen resultado obtenido.

Por último, conviene saber también que la iniciativa de esta prueba, que viene celebrándose por octavo año consecutivo, no es otra que promover la sensibilización sobre la enfermedad de Parkinson en todo el mundo, no en vano es un evento que se celebra en 10 países y que dentro de España cuenta con la participación de 20 ciudades, llegando a alcanzar en la última edición unos números que hablan de la magnitud alcanzada, ya que consiguió reunir a más de 40.000 participantes y cerca de 500.000 Km recorridos a lo largo de todo el mundo.

Bolsa del corredor: sencilla, estaba formada por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba, que se recogía en el momento de retirar el dorsal y una vez finalizada la prueba se recibía una segunda bolsa donde se incluía un botellín de agua, un zumo pequeño, dos muestras de repostería industrial, una barrita energética, una envase de mascarilla facial y un par de folletos publicitarios para aficionados al patiaje.

Podio: Joaquín López Alarcón, Sénior del Club de Atletismo y Senderismo Puente Viejo de Alquerías, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 22’31”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Sergio Garijo (con un tiempo oficial de 22’41” – Sénior del Club Aloha) y Francisco Nicolás Riquelme (con un tiempo oficial de 23’05” – Sénior A del Grupo Alcaraz).

Entre las féminas, María López de Haro, Sénior del Club Atletismo Nogalte, fue la ganadora de la prueba con un tiempo oficial de 27’02”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Mari Carmen Sánchez Carricero (con un tiempo oficial de 28’39” – Veterana B, sin club asignado) y Mar Gómez Haro (con un tiempo oficial de 29’24” – Veterana B del Grupo Alcaraz).

Muy personal: transcurrido casi un mes desde mi última participación, elegí esta solidaria carrera para aportar mi pequeño grano de arena en la ayuda a una enfermedad como el Parkinson, cada vez más extendida y que, lejos de lo que pueda imaginarse, afecta a personas cuya franja de edad no es exclusiva de la llamada tercera edad y la misma, desgraciadamente, comienza a dar señales de su presencia a partir de los cuarenta años.

Otras razones que me motivaron a participar por primera vez en esta prueba, al margen de su marcado carácter benéfico, fueron el tomarla como un test para evaluar mi estado de forma tras un comienzo de año donde la continuidad en los entrenamientos está siendo una constante, y por supuesto el placer que siempre supone correr por el centro de Murcia en la estación del año en la que se encuentra más hermosa, sin olvidar la posibilidad de volver a ver a un puñado de amigos, algo que siempre va unido a cada nueva carrera.

Tres motivos que desde primera hora parecieron empeñados en dejar un buen sabor de boca y que el recuerdo de esta sencilla, corta y modesta carrera, quedase guardado en mi memoria. Así, la mañana, algo fresca tras los días previos de bajas temperaturas y lluvia, se despertó preciosa, con un cielo de esos que hay que venir a Murcia para saber cómo es su azul y con una brisa que pese a ser fresca llevaba en su seno el calor de un típico día primaveral en la capital del Segura… la primera razón pintaba bien, muy bien. La mañana empezaba bien.

El segundo en la terna de motivos no se hizo esperar y sin haber comenzado a calentar tuve la alegría de encontrarme con todo un campeón, Antonio Iniesta, recuperado ya de su lesión tras el Maratón de Murcia y que junto a su hermano, Pedro, preparaban sus piernas para darlo todo en la carrera que nos esperaba. Otros dos hermanos, Pruden y Vicente Pelegrín, continuaron alegrándome la mañana, no solo por el hecho de volver a ver a ambos a la vez tras muchos años, sino también porque ello se produjese gracias a este deporte que los tres compartimos.

Otros amigos fueron cruzándose en mi camino, entre los que estaban José Enrique Murcia, Gabi Lozano, Fran Dólera y cómo no, José Romero, al que hacía demasiado tiempo que no veía también por una lesión que lo tuvo apartado unos meses del circuito runnero, sin olvidarme de dos compañeros de club, Cipriano López y Javier Rodríguez, con los que la unión del color rojo parece ir más allá de la equipación que nos relaciona.

Y así, entre saludos y buenos deseos para la carrera que íbamos a disputar, fui haciendo mi calentamiento, con el que comenzar a preparar una musculatura que debía pasar casi de cero a cien en cuanto mi querido Ginés Soto diese el comienzo de la prueba. Calentamiento que en esta ocasión realicé mientras contemplaba a los participantes del canicross, que habían tomado previamente la salida. Resultaba entrañable ver las parejas de corredor y can, dueño y mascota, corriendo juntos, esforzándose juntos y disfrutando juntos, y me pareció todo un acierto la organización de esta prueba, que ojalá empiece a ser más habitual de lo que hasta ahora es entre las carreras que se organizan.

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Ganador del canicross (Foto: Diario La Opinión)

Fue precisamente la llegada a meta de la última pareja del canicross la que marcó el inicio de la prueba que se realizó diez minutos por encima de la hora prevista. Los algo más de doscientos participantes nos situamos tras el arco de salida y con las ganas, los nervios y la emoción que siempre va unida a una nueva carrera esperamos que sonara el silbato que marcó el inicio de la prueba, tras la cuenta atrás en la voz del gran Adrián Bonachecorríamos, corría.

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Instantes previos a la salida (Foto: Diario La Opinión)

El planteamiento de la carrera era muy sencillo y este consistía en no estar pendiente del cronómetro en ningún momento; correr tan solo por sensaciones, siempre con el propósito de ir de menos a más e intentar probar sobre el asfalto el resultado de un esperanzador comienzo de año, donde por fin empiezan a atisbarse de nuevo la buenas sensaciones, lentamente… corríamos, corría.

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En carrera (Foto: Diario La Opinión)

Poco a poco fui cogiendo el ritmo de carrera y tras una primera vuelta en la que tenía la sensación de ir por encima de mis posibilidades, me estabilicé al encontrar el equilibrio entre piernas, pulsaciones, respiración y sensaciones. Sin duda, transcurridos los primeros kilómetros, mi cuerpo suele encontrarse más cómodo y su rendimiento se vuelve más eficiente. De esta manera noté como, con esfuerzo y consciente del sufrimiento que siempre va asociado, iba recortando distancia con los corredores que me precedían y ello me permitió mejorar varias posiciones, otorgándome la siempre reconfortante satisfacción de ver que eres capaz de sacar un poquito más de ti en la última parte de una carrera.

Carrera que concluí cuando mi paso bajo el arco de meta marcaba un tiempo real de 25’02’’, ocupando el puesto 14º de la general y el de mi categoría (Veterano B, también en esta ocasión), de un total de 232 corredores que completamos la distancia, con un ritmo medio real aproximado de 3’45’’ min/Km (alejado del ritmo facilitado por el servicio de cronometraje, que estimó en 3’34’’ al considerar una distancia mayor de la realmente recorrida). Sin duda un resultado positivo, que evidencia la mejoría y que además tuvo un premio añadido, como fue ese podio anecdótico que me hizo volver a subirme al cajón tras mucho tiempo gracias a la ausencia de un número mayor de corredores, que habrían hecho imposible ese logro.

Con ese resultado conseguía el tercero de mis objetivos, el tercero de mis deseos para esta prueba y a partir de ese momento solo quedaba esperar el momento de la entrega de trofeos, mientras reponía líquidos, charlaba entre amigos y disfrutaba del buen ambiente que se vivió en una estupenda mañana de abril… de la última mañana de abril. Entre esos amigos una amante de este deporte, Marisa Saorín, como siempre haciendo gala de su buen humor y que en esta ocasión estuvo presente como espectadora, dejando las zapatillas para otra carrera.

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Compartiendo podio con Cipriano López y recibiendo el trofeo de manos de Manoli Marín

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Con Diego Tovar, Joaquín López y José Romero

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Con Javier Rodríguez y Cipriano López (tres Fondistas)

Y como premio añadido tuve la oportunidad de conocer al ganador de la primera carrera de la mañana, el canicross, y por supuesto también a su verdadero protagonista: Kike, un bodeguero andaluz de poco más de dos años que derrochó ímpetu y fuerza no solo durante su prueba, sino en todo momento, queriendo salir corriendo detrás de cada corredor que pasaba junto a él.

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Con Kike, todo un campeón

La próxima carrera tendrá lugar dentro de un par de semanas, el domingo 21, en la que será mi segunda participación en la Subida a la Santa de Totana. Una carrera de asfalto distinta a las que vengo participando, por aquello de presentar un perfil en subida constante en todo su recorrido y que te acerca al corazón de la sierra murciana de Sierra Espuña. Mientras tanto, como siempre digo, seguiremos corriendo.

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La anécdota… una dulce anécdota

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba celebrada: VIII Carrera Solidaria Run for Parkinson´s)

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