XIII Medio maratón y VI 11K Villa de Torre Pacheco

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Cartel de la prueba (Fuente: web de la prueba)

Lugar: Torre Pacheco (Murcia)

Día: 10 de diciembre de 2017

Hora: 10,00 horas

Distancia: 21.097 m (distancia homologada por la RFEA). Prueba incluida dentro del Calendario de la Running Challenge 2017-2018 de la Región de Murcia

Organizada por: Club de Atletismo Torre Pacheco y el Ayuntamiento de Torre Pacheco en colaboración con la Federación de Atletismo de la Región de Murcia.

Recorrido: como en ediciones anteriores, fue el mismo de otros años y el mismo tenía la salida y meta ubicadas en el mismo lugar, esto es, en la Avda. de Roldán, junto a la Concejalía de Deportes y el Polideportivo Municipal “Virgen del Pasico”, debiendo dar dos vueltas a un circuito idéntico, que discurría por las principales calles del núcleo urbano, comenzando dirección al Jimenado, por las avenidas De la Estación, Antonio Ayala y Baltasar Garzón, en sentido de ida y vuelta, para poner rumbo al centro de población, donde se transitaba por Calles como Anastasio Egea Egea y Juan de la Encina, siguiendo a éstas la Avenida de Fontes y Calle Mayor, que desembocaba en la Ctra. de Balsicas y la posterior Avda. Plácido Domingo, donde se encontraba el ecuador de la carrera y que en la segunda vuelta daba acceso nuevamente a la Avda. de Roldán, donde se llegaba al final de la prueba. Un recorrido prácticamente llano, con alguna pequeña subida muy suave y con excesivos giros de 180º, hasta cuatro, que se tomaban en dos ocasiones cada uno, haciendo un total de ocho.

Bolsa del corredor: este apartado volvió a ser, como es costumbre, un punto fuerte de esta prueba, que desde su primera edición se ha caracterizado por marcar la diferencia en muchos aspectos, entre el que no podía faltar este. Así la bolsa de nuevo fue muy generosa y estuvo compuesta de una camiseta conmemorativa (de un diseño que personalmente me encantó), diversos y variados productos de fruta y verdura, como una col, un mix de ensalada, una blíster de manzana, dos lechugas de la variedad iceberg, un pack de cítricos, un brick pequeño de zumo, una barrita de cereales, unas piruletas, unas muestras gratuitas de recuperadores físicos, dos tickets para canjear por cerveza en la comida post carrera y varios folletos publicitarios y promocionales. Y todo ello dentro de una mochila de corte deportivo.

Organización y atenciones: decir que la organización de esta carrera está considerada como una de las mejores de nuestra Región e incluso afirmar que su medio maratón es el mejor de cuantos se organizan en tierras murcianas, puede sonar exagerado, pero creo firmemente que hoy por hoy pocas pruebas superan en calidad a la que organiza con tanto empeño y esmero el Club de Atletismo de Torre Pacheco. Empeño y espero que se hacen evidentes en todos los aspectos que deben estar presentes en una prueba y cuyo objetivo es, sencillamente, ofrecer al corredor todo aquello que se merece.

A ese esmero y empeño se suman también las ganas que les ponen todos los miembros del Club y por su puesto la presencia de vecinos que, sin llegar a ser multitudinaria, cada año se hace un poquito más visible, poniendo una nota de calor a quienes participamos en ella, con su aplausos y muestras de ánimo. Esa es, sin duda, la asignatura pendiente de la organización: conseguir arrastrar a la calle a mucho más público, porque la prueba se lo merece.

Con todo eso, esta nueva edición volvió a tener aquello a lo que nos tiene acostumbrados Torre Pacheco y que se resume en un conjunto de detalles y servicios sencillamente brillantes. Brillantes gracias a la señalización antes y durante la prueba, gracias a una ágil entrega de dorsales, gracias a unas adecuadas instalaciones con vestuarios y duchas, gracias al inmaculado control del tráfico, gracias a la cobertura médica y de voluntariado, gracias a los puntuales y bien dispuestos avituallamientos, gracias a la buena megafonía que puso la animación en zona de salida y meta, gracias a los diversos controles de paso de carrera, gracias al servicio eficiente del guardarropas, gracias por el servicio de fisioterapia, gracias por el buen avituallamiento post carrera… pero gracias, sobre todo, por algo que he alabado cada año que he asistido a Torre Pacheco: el trato y la amabilidad de todos los voluntarios y miembros de la organización:

Felicidades, pachequeros.

Podio: Andrés Mico Martínez, de la categoría Máster 35 del C.A. Albacete-Diputación, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 1h10’05”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Raúl Guevara Castellar (con un tiempo oficial de 1h10’44” – Máster 40 del Club Mandarache Cartagena) y Severino Felipe Gómez (con un tiempo oficial de 1h13’19” – Máster 40 del C.A. Albacete-Diputación).

En mujeres, la vencedora fue Beatriz Ríos Morata, de la categoría Máster 40 del Grupo Alcaraz, con un tiempo oficial de 1h29’42”, llegando en segunda y tercera posición respectivamente: Mar Gómez Nicolás (con un tiempo oficial de 1h32’08” – Máster 45 del Club Rajaos Runners) y Almudena García Victorio (con un tiempo oficial de 1h38’56” – Sénior del Club Fondistas de Alcantarilla).

Muy personal: intenté hacer memoria, días antes, referente a qué número haría mi participación en la presente edición del medio maratón de Torre Pacheco, pero me perdí en cábalas y suposiciones que no me llevaron a saber el número exacto, aunque bien es cierto que me ayudó para saber que esta debía andar por mi séptima u octava presencia. Es decir, que muy mal debía andar mi memoria o iba a estar presente en más de la mitad de las ediciones celebradas.

Participaciones arriba o participaciones abajo, lo cierto e importante era que de nuevo iba a correr en Torre Pacheco y con esa prueba iba a dar por concluido este año, deportivamente hablando, con excepción de la tradicional San Silvestre, que nunca puede faltar para cerrar el año como es debido.

En esta ocasión se daban varias circunstancias que hacían de Torre Pacheco un destino a priori aún más atractivo. Circunstancias como que suponía un test en el camino de cara a la preparación del maratón de Sevilla; como que tras perderme la edición del año anterior por lesión volvía a estar ahí; y como que casi dos años después volvía a coincidir en una carrera con tres buenos amigos: Sito Barroso, Alfonso Serna y Ángel Cánovas, compartiendo viaje y la siempre entretenida experiencia de todo lo que rodea a una prueba.

Torre Pacheco nos esperaba con una temperatura menos fría de la esperada y tras un divertido y ameno viaje con mis queridos Sito, Alfonso y Ángelfelices los cuatro (como dice cierta canción, pero de significado bien distinto)… nos encontramos con el estupendo ambiente que se dejaba sentir en los aledaños de la zona de salida y meta, donde se encontraba todo el centro neurálgico de la prueba. La música de la potente megafonía sonaba con fuerza y la gran cantidad de amigos y conocidos que nos íbamos encontrando casi a cada paso, daba muestra de la nutrida representación de atletas que no habían querido perderse la oportunidad de estar, un año más, en Torre Pacheco.

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Con Ángel, Sito y Alfonso, antes de la carrera (Foto: Sito Barroso)

La recogida de dorsales y la preparación para la carrera se pasó casi sin darnos cuenta, mientras hablábamos de los objetivos que cada uno nos íbamos a marcar para la prueba. Por un lado, Alfonso quería hacer el asalto en busca de conseguir su MMP en la distancia del medio maratón, para lo cual Ángel y Sito actuarían de fieles escuderos, con el único propósito de acompañarlo en su cometido. Por mi parte, los deberes marcados por el míster, David Sánchez Romero, pasaban por marcar un tiempo comprendido entre la hora y los 25 o 26 minutos.

Las ganas por empezar a correr se dejaban sentir y casi sin tiempo de espera nos pusimos de corto y comenzamos nuestro calentamiento. Casi veinte minutos para activar la circulación y unas piernas que se contagiaban de todo cuanto nos rodeaba. Fue de camino a posicionarnos bajo el arco de salida cuando nos despedimos y deseamos suerte, puesto que cada uno nos situamos en el lugar que entendíamos debíamos ocupar de cara a la salida. Ahí fue cuando busqué a mis compañeros de club, ese grupo de miembros de la familia Fondista, que en un número total de diecisiete nos juntamos para sudar, sufrir y disfrutar de Torre Pacheco y su medio maratón.

Debido a mis numerosas participaciones conocía casi de memoria todo el recorrido y las zonas en las que debía aumentar o relajar mi ritmo, para compensar los suaves desniveles, casi constantes en toda la carrera. En esta ocasión, como ya sucediera en las pruebas anteriores de Hellín y Caravaca, el guion esperaba escribirse en compañía de mi amigo Carlos Payán, marcando juntos un ritmo que al final nos llevase al tiempo fijado. Y dentro de ese plan figuraba hacer unos 45’ en los primeros 11K y otros 40’ en los 10K últimos, que al final sumaría esa hora y 25’ aconsejada.

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Carlitos Payán (Foto: #fotokovalskyy)

Todo ese plan figuraba en mi cabeza y en mis piernas, cuando pasados cinco minutos de las diez de la mañana se dio la salida a la prueba. Como siempre, la pendiente favorable de la recta de salida disparó las piernas y el ritmo, que mantuvimos con calma, como suele suceder en esos casos. Casi desde el primer kilómetro fue marcando un ritmo algo superior al preestablecido, con una diferencia de 4-5 segundos más rápido. Esto provocó que el binomio con Carlitos, mi fiel compañero, se rompiese casi desde el principio, confiando que a lo largo de la carrera volviese a formarse.

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Salida de la carrera (Foto: Diario La Opinión)

Los primeros kilómetros se hicieron un poco pesados, algo que también suele suceder, hasta que el cuerpo no adquiere ese estado que yo asemejo al del piloto automático de una aeronave, cuando tras el despegue fija el rumbo de su trayecto y de manera constante va cubriendo su itinerario. Así, sin surcar los aires y con los pies en el suelo, fui controlando mi tiempo tras cada kilómetro y en cada uno de los múltiples giros de carrera veía a tantos corredores que, delante o detrás de mí, seguíamos la misma estela marcada por la cabeza de carrera. Allí estaban, entre otros:

Raúl Guevara, Dani Pineda, Antonio Iniesta, Pepe Caracena, Francis Florenciano, Santos Buendía, David López, Fabián Martín, José Luis Molina, Juanfra y Fina García, Juanje Atencia, Fernando Morales, Antonio Albaladejo, SuperLiki, Manolo Tortosa, Patrick Carpena, Antonio Miguel Cuenca, Ginés Soto, Fernando Molina, Rubén Belando, Mar Gómez, José Manzano e incluso el Presidente de la Federación de Atletismo de la Región de Murcia, Juanma Molina, que no quiso perderse la prueba, esta vez como espectador de lujo. Sin olvidarme, como no, de cada uno de esos otros rojos, como yo, que marcaban su ritmo de carrera y cómo lo marcaban…

Pedro Serna, Alejandro Sánchez, los hermanos Vicente Salinas (Juan Pedro y Luis Vicente), los hermanos Sánchez Romero (David y Raúl), José Antonio Abellán, Tolín Mayor, Sergio Abellán, Carlitos Payán, Nacho Fernández, Emilio Puente, Paco Hernández y las grandes: Almudena García, Jose Muñoz y Nuria Soriano.

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La fuerza del grupo (Foto: Punto de Carrera)

Y mientras tanto iban cayendo los kilómetros, y con ellos los segundos y los minutos. El paso por el kilómetro 11 me dejó un tiempo de 44’11’’ y evidenció esos segundos que había ido arañando en cada kilómetro. Por delante quedaba la parte más importante, como siempre supone llevar un ritmo superior al de la primera parte, siguiendo al pie de la letra una máxima del míster de intentar ir siempre de menos a más.

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En carrera (Foto: #fotokovalskyy)

Esos diez kilómetros se dejaron querer y no sin esfuerzo, pero de manera menos difícil de lo esperado, fueron dejando tiempos parciales que evidenciaron el ritmo constante que esperaba tener. De esa manera y tras el enésimo giro de 180° llegué al último kilómetro con la certeza de conseguir un tiempo por debajo del propuesto. La recta de meta, con su leve pendiente ascendente, se encontraba adornada con varios arcos hinchables, al final de todos los cuales se encontraba el arco que marcaba el final de los 21.097 m, o lo que es lo mismo, la línea de llegada. Ese paso bajo el arco de meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial de 1h24’05” y un tiempo real de 1h23’57’’, ocupando el puesto 47º de la general y el de mi categoría (M45), de un total de 375 corredores que terminamos la carrera (174 corredores menos que en mi última participación, en el año 2015), con un ritmo medio de 3’59’’min/Km. Un buen resultado en líneas generales y la señal de estar siguiendo de manera adecuada ese camino hacia la capital sevillana.

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Entrada en meta (Foto: El Rincón de JASP)

Concluida la carrera tan solo quedaba disfrutar de ese rato post carrera, con intercambio de opiniones, fruta, bebidas isotónicas y toda esa armonía y buen rollo que reflejan la salud, la estupenda salud de este bendito deporte. Y ya de vuelta a casa, como continuación de ese buen rato entre cuatro amigos, nos trajimos dos buenas noticias: la esperada MMP de Alfonso en la distancia y la confirmación velada que al día siguiente haría Sito de su presencia en el próximo maratón de Sevilla:

Una gran alegría amigo, y todo un lujo compartir juntos esa apasionante experiencia que siempre representa correr la prueba reina, la más deseada y la más respetada.

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Con Ángel, Sito y Alfonso, tras la carrera (Foto: El Rincón de JASP)

Pero hasta alcanzar esa línea de meta aún queda mucho por hacer, de momento, la próxima cita será el último día del año y el lugar, como es costumbre, mi querida Murcia, donde volveré a correr la San Silvestre para decir adiós a este 2017.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos todos. Muchas gracias.

 

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de las dos pruebas celebradas: XIII Medio maratón y VI 11K Villa de Torre Pacheco)

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