XVI Medio Maratón de Almansa

almansa_5

Castillo de Almansa, sobre un azul de ensueño

Lugar: Almansa (Albacete)

Día: 16 de mayo de 2015

Hora: 18,30 horas

Distancia: 21.097 m (distancia homologada por la R.F.E.A.)

Organizada por: Área de Deportes del Excmo. Ayuntamiento de Almansa, en colaboración con el Club Atletismo CODA.

Recorrido: como en ediciones anteriores, el mismo estaba compuesto de dos vueltas, casi idénticas, con excepción de una pequeña variación entre ambas, teniendo su salida en Calle Galileo y meta en Calle San Juan, ambas contiguas y pegadas al Polideportivo Municipal, situado a los pies del Castillo de Almansa y junto a la Pista de Atletismo. Un recorrido completamente urbano, que barría el pueblo de norte a sur y de este a oeste, permitiendo de esa manera hacer una visita por toda la localidad albaceteña.

almansa_0

Recorrido de la prueba (Fuente: Web de la prueba)

Organización y atenciones: de nuevo Almansa se puso sus zapatillas y la camiseta de tirantes, para celebrar un medio maratón, en concreto para organizar la decimosexta edición de esta popular prueba.

Para referirme a este apartado y hacerlo de manera muy breve, bastaría con decir que Almansa ha vuelto a dejar alto, muy alto, el listón de un medio maratón y todo cuanto gira en torno a ella no hace sino confirmar y afianzar ese sentimiento con el que llega todo corredor que decide acercarse hasta allí, para correr su carrera.

Almansa no sólo ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias, facilitando a todos los corredores la posibilidad de tener un seguimiento puntual y en tiempo real de la prueba mediante las Redes Sociales, sino que también ha sabido acercar toda la información previa a la celebración de la misma, mediante el envío personalizado de correos electrónicos a los participantes y una vez finalizada la carrera, cada atleta podía tener de manera exacta y casi inmediata los datos de su tiempo conseguido y la posición alcanzada, tanto de manera general, como en su categoría, gracias al envío de SMS.

Al margen de esto, los servicios propios de cualquier prueba estuvieron cubiertos con creces en Almansa, gracias a una información exhaustiva, donde la Organización ponía a disposición de todos cuantos participamos en ella: amplia zona de parking, múltiples vestuarios y duchas, área de fisioterapia, guardería y guardarropa en zona de meta, asistencia médica, puntuales avituallamientos durante la carrera y en zona de llegada, distintos puntos de animación, graderío para ver la llegada de los participantes, cajones de salida por marcas personales, zonda de calentamiento y estiramiento, el mejor servicio de cronometraje (por el sistema utilizado y por la cantidad de tiempos tomados) y un servicio de megafonía y un speeker de lujo.

almansa_9

Zona de guardería habilitada

Y si junto a todo eso añadimos además el sentimiento y el cariño de un pueblo volcado con la prueba y quienes participamos en ella, el resultado entonces sobrepasa el sobresaliente, haciendo sentir a todo el que decide correr por su calles el calor y apoyo de los miles de habitantes que hacen de este medio maratón, su medio maratón, volcándose y demostrando que una carrera puede ser toda una fiesta no sólo para el que la corre, sino también para todo aquel que se sale a la calle a verla.

Desconozco si en los calendarios de Almansa el día de su medio maratón aparece señalado en rojo, pero no importa que no lo esté, porque en rojo o no, ese día es una auténtica fiesta para todo el que visita esta acogedora y generosa localidad.

Bolsa del corredor: extraordinaria, estaba compuesta por una camiseta técnica conmemorativa de la prueba, junto con un par de calcetines de running (ambas prendas de la marca Joma), así como una botella de vino etiquetada para la prueba, una cantimplora de plástico con mosquetón, la habitual agenda anual de la prueba, un paquete de frutos secos, un paquete de tiritas y una bolsa impermeable a modo de pequeño petate.

Junto a esta generosa bolsa, también se dispusieron una serie de premios y obsequios a los participantes, donde se premió al corredor más veterano, el club más numeroso entrado en meta, al primer equipo, calzado de caballero para los 50 primeros atletas entrados en meta, premios especiales a los primeros en cruzar los arcos dispuestos en los puntos kilométricos 6,6K y 10,5K, estuches de vino para los tres primeros clasificados de cada categoría, una botella de vino para los entrados en meta entre los puestos 51 y 151, así como la habitual entrega de trofeos para los ganadores de la prueba, de manera general y por categorías.

almansa_8

El cajón de los elegidos (los trofeos esperaban)

Y todo esto con una cuota de inscripción de 7 euros, excepto para los inscritos en el último mes, cuya importe ascendió a 10 euros. Sin duda, todo un EJEMPLO para tantas y tantas pruebas que se organizan cada fin de semana… (pero mejor no comparar, que dicen que está feo).

Podio: Jaouad Oumellal, Sénior, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 1h:11′:35”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Javier Soriano Revert (con un tiempo oficial de 1h:13′:12” – Sénior) y Mario Baldovi Ferrer (con un tiempo oficial de 1h:14′:14” – Veterano C). En mujeres, la vencedora fue María Ángeles Magan Talavera, Veterana A, que con un tiempo oficial de 1h:23′:30” marcó el nuevo récord de la prueba, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente Gemma Macia Blasco (con un tiempo oficial de 1h:30′:52” – Veterana A) y Nicole Kronsbein (con un tiempo oficial de 1h:32′:15” – Veterana C).

Muy personal: después de dos años volvía a Almansa, para disputar por segunda vez esta prueba que tan buen sabor de boca me dejó entonces y con el propósito de volver a sentir y respirar el magnífico ambiente que allí se respira y que en pocos sitios puedes vivir.

Llegué a Almansa sobre las cuatro y cuarto de la tarde, tras una hora y media de viaje, con una temperatura algo elevada para la primavera, pero sin el sofoco que habíamos venido sufriendo a lo largo de la semana. Una hora y media, solo, escuchando música y que sirvieron para recordar retales de una temporada que llegaba a su fin con la carrera que iba a disputar en unas horas y la que también correría el día siguiente… recuerdos.

almansa_7

La línea a seguir (como en las grandes pruebas)

almansa_3

Zona de llegada a meta (16:30 horas)

Paseé un poco por las calles, que vacías esperaban recibir en breve a los 3.500 atletas que se iban a dejar “caer” por ellas, poniendo sus ilusiones y sus sueños en cada zancada, en cada metro. En lo alto el imponente castillo de mismo nombre que el pueblo albaceteño y en el cielo un azul que enamoraba. Me dejé llevar por esa soledad, por ese vacío y despacio me acerqué a recoger mi dorsal.

La recogida de dorsales estaba perfectamente coordinada, dentro de las instalaciones de la Pista de Atletismo y tras ello me dirigí hasta la zona de vestuarios y guardarropa, para hacer tiempo y comenzar con mi habitual ritual. Todo señalizado, numerosa presencia de voluntarios facilitando información y atendiendo a los corredores que empezábamos a darnos cita alrededor de la salida…  las pruebas de megafonía comenzaban a sonar.

almansa_4

Zona de recogida de la Bolsa del Corredor (Instalaciones Pista de Atletismo)

La música, ochentera, ambientaba y servía para dar la bienvenida a todos, y elevaba mis pulsaciones, haciéndome albergar un optimismo y un sentimiento de alegría que parecía incontrolable. Una vez cambiado me encontré con dos compañeros SR y amigos, Kannon Ramírez e Isabel Sandoval, a los que saludé encantado de verlos y con los que rato más tarde charlé tranquilamente. Y mientras llegaba el momento del calentamiento compartí risas y un rato de los que te llenan de verdad con el bueno de Pepe Perea y Eva M. Saura, su mujer y fans número uno, que había ido no sólo a correr, sino a disfrutar en pareja de la estancia de un fin de semana en esta tierra.

almansa_1

Con Isabel Sandoval y Kannon Ramírez (SR) (Foto: Almansa Deporte)

almansa_11

Con Ana Sánchez y Pepe Perea… siempre Murcia (Foto: Eva M. Saura)

Se acercaba la hora y ese gusanillo que jamás se pierde una carrera no paraba de recorrer mi estómago de extremo a extremo, por lo que empecé a calentar y a mentalizarme para los 21K que esperaban. Me crucé con otros compañeros y amigos SR, Amaya Amor y Juan Candelas, que también habían llegado hasta allí para disfrutar de esta prueba (en este caso sólo Juan, ya que Amaya arrastraba molestias, que le impidieron participar).

Todos los corredores nos fuimos situando en nuestros respectivos cajones de salida y los últimos minutos, antes del inicio parecieron, una vez más, interminables. Son momentos en los que un torbellino de ideas van de aquí para allá en la cabeza y donde te preguntas y te dices tantas cosas que no buscan ser atendidas, sino más bien no ser detenidas. Es un monólogo que fenece de manera instantánea con el pistoletazo de la salida, que en esta ocasión fue puntual, exquisitamente puntual, como es costumbre en Almansa.

Y comencé a correr, igual que los miles de corredores, intentando que el ímpetu del grupo no contagiara mis piernas, pero que inevitablemente no pude evitar, como suele ser habitual. El primer kilómetro me marcó un tiempo de 3’39’’, por lo que me di cuenta que estaba llevando un ritmo muy elevado que no debía mantener, salvo que quisiera pagar las consecuencias.

almansa_2

En carrera (Foto: Almansa Deporte)

El recorrido, sin llegar a considerarse exigente, sí que podría calificarlo de “durillo”, al menos bajo mi punto de vista, puesto que es un continuo transitar de calles en sentido ascendente y descendente que no te permiten coger un ritmo estable y que se ve afectado por los cambios en la pendiente… tan pronto habían rectas de suave inclinación positiva, como calles en las que las piernas se dejaban llevar por una bajadas generosas.

Acostumbrado a acusar el sol y el calor, sentía de manera negativa los tramos donde las sombras eran inexistentes, intentando buscar siempre el lado de la calzada donde pudiera beneficiarme de esas zonas donde la temperatura era más suave. Sin embargo, la verdadera temperatura estaba a pie de calle

En cada portal de una casa, en cada esquina, en cada banco, en cada terraza de los bares por los que se pasaban, donde el público animaba con generosidad, casi con avaricia, me atrevería a decir. Familias enteras sentadas, en torno a una mesa, donde bebían, donde merendaban, donde te ofrecían agua, fruta o simplemente alargaban su mano para chocarla contigo, todo entre aplausos, gritos de ánimo, música, altavoces, tambores, trompetas, carracas, bocinas, vasos de agua…

Sin duda todo un espectáculo y toda una inyección de ánimo para todos los que sudábamos y sufríamos en cada kilómetro.

Entre los puntos kilométricos 6-7K, se hacía una leve subida a la falda del Castillo (subido en su totalidad en ediciones pasadas), suponiendo un escollo más del recorrido, de los tres que aún restaban por delante, para completar así la primera vuelta y la mitad del recorrido. Hasta ahí había conseguido mantener un buen ritmo, aunque notaba que el calor y el cansancio en mis piernas me iban a “regalar” una segunda vuelta “entretenida”, como así fue.

Durante la segunda vuelta intenté en todo momento mantenerme junto a algún grupo de corredores que marchábamos a un ritmo similar. En unas ocasiones me quedaba descolgado, mientras en otras era yo el que me adelantaba y así, poco a poco, fueron cayendo los kilómetros, algo más lentos los que comprendían la primera mitad y más rápidos los últimos, como suele ser habitual.

Mi objetivo para esta prueba no era muy ambicioso, conocedor de las características del recorrido y del cansancio que arrastraba, como consecuencia de la duración de la temporada, pero aún así, tenía ese objetivo, esa meta, sin la cual una carrera no tiene sentido, ni aliciente. Mi meta era mejorar el tiempo de mi anterior participación en Almansa y en la medida de lo posible acercarme lo máximo que pudiera a mi mejor tiempo en un medio maratón.

Los tres últimos kilómetros se me hicieron duros, bastante duros y tiré de cabeza, que hizo mover mis piernas de la mejor manera, para que aquel bache se salvara con dignidad y poder mejorar mi tiempo del año 2013. Y así llevé a la curva que encaraba la breve recta donde se encontraba el arco de llegada y mi entrada en meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial y real de 1:22′:53 ocupando el puesto 70º de la general y el 14º de mi categoría (Veterano B), de un total de 2.944 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 3’56’’ min/Km. Sí, había conseguido mejorar mi tiempo de hacía dos años, tan sólo por 12’’, pero lo había logrado y aunque me habría gustado haber marcado un tiempo inferior quedé satisfecho con el resultado.

La reposición de líquidos fue breve, ya que debía ducharme y volver rápido a casa, puesto que por delante tenía otros 150K de carretera y a la mañana siguiente me esperada la próxima parada. Poco más de 12 horas me separaban de la I Carrera Solidaria Colegio Santa María de la Paz de Murcia, un 5K con la que iba a poner de manera definitiva el punto final a esta temporada y en la que el aspecto sentimental de la misma me hacía esperarla con expectación y mucha ilusión.

Por primera vez iba a hacer un doblete en el mismo fin de semana, algo de lo que no soy nada partidario, pero mereció la pena, porque volví a enamorarme una vez más de Almansa y con Almansa… y el año que viene espero no faltar a su medio maratón.

almansa_6

Almansa y su Medido Maratón: de ¡10!

Y tú, ¿participaste también en esta gran carrera o en alguna de las múltiples celebradas este fin de semana?, ¿quieres dejar tus impresiones de ella? Anímate, de esa manera todos conocemos más pruebas. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa: XVI Medio Maratón Almansa)

¡Comparte!

Deja una respuesta