XXVI Medio Maratón Villa de Santa Pola

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Plano del recorrido

Lugar: Santa Pola (Alicante)

Día: 18 de enero de 2015

Hora: 10,30 horas

Distancia: 21.097 m (distancia homologada por la RFEA/AIMS)

Organizada por: Club Atletismo Santa Pola.

Recorrido: la salida y meta se encontraban situadas en la céntrica Avda. Pérez Ojeda, junto al Puerto Pesquero y a escasos metros del Ayuntamiento y del Castillo. Inicialmente se ponía rumbo hacia la parte más oriental de Santa Pola, hasta el kilómetro tres y medio aproximadamente, que se volvía con dirección a la zona de salida, donde se transitaba por parte del Puerto y se continuaba por la Avda. Santiago Bernabeu, antes de recorrer el Paseo Marítimo Vicealmirante Blanco García, que representaba el punto más occidental de la carrera, para volver con dirección al centro urbano, una vez sobrepasado ya el punto kilométrico diez. Otra vez la Avda. Santiago Bernabeu servía de comienzo para conducir a los corredores en ese peregrinar hacia el Este de la Villa, discurriendo por la Calle Almirante García, donde se pasaba junto al Castillo, siguiendo por la Calle Ramón y Cajal y la Avda. Blasco Ibánez, que se recorría en ambos sentidos, una vez alcanzado el arco del kilómetro dieciocho. Desde ese punto sólo restaba el último tramo de la carrera, que circulaba por la citada Avda. Blasco Ibáñez, Avda. Valencia, Avda. Granada y finalmente la inicial Avda. Pérez Ojeda, donde esperaba la meta.

Organización y atenciones: hacer referencia a este apartado, tratándose de Santa Pola resulta bastante fácil, puesto que sería suficiente con decir que todo ralló a gran altura, tal y como viene haciendo cada año, y van ya veintiséis. Sin embargo sería injusto poner un sobresaliente y no dar los motivos por los que para mí esta prueba es, sin lugar a duda, el mejor Medio Maratón de todo el Levante y uno de los mejores de España. Por eso, estos son mis argumentos:

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Castillo (Foto: C.A. Santa Pola)

1.- Mentalidad y conciencia por servir, atender y agradar al corredor, no sólo por parte de una legión de voluntarios, con edades que abarcaban desde lo más jóvenes hasta los adultos más cercanos a esa mal llamada “tercera edad”, sino también por parte de una población que se vuelca y se entrega a esta fiesta deportiva.

2.- Perfecta señalización de todos los puntos de interés necesarios para el corredor, empezando por la zona de aparcamiento, nada más entrar en el pueblo, así como la zona de recogida de dorsales, guardarropa, zona de calentamiento y aseos portátiles, y terminando por los posteriores servicios post-carrera de avituallamiento, masajes y duchas.

3.- Amplio despliegue de vehículos para el seguimiento y control de carrera, que garantizaron en todo momento un control exhaustivo de la prueba, al contar con un amplio número de motocicletas de la organización, junto con un perfecto servicio policial, que prestó su cobertura en el control del tráfico, así como la presencia de un despliegue médico dotado de ambulancia e incluso un puesto de Cruz Roja en zona de meta.

4.- Cronometraje perfecto, a cargo de Championchip, con toma de tiempos intermedios cada 5Km, con independencia del control de salida y meta. Un sistema, además, cuyo resultado de la prueba se notificaron de manera personalizada a cada corredor entrado en meta, mediante un mensaje de SMS (informando del tiempo conseguido, así como su clasificación en la general y en su categoría, sin necesidad de tener que consular el listado posterior de la carrera), amén de ser la empresa de cronometraje que más rápidamente facilita y lista en papel los resultados de la prueba, permitiendo de esa manera la consulta casi inmediata de los corredores que iban terminado la carrera.

5.- Puestos de avituallamientos intermedios correctamente dispuestos y atendidos en número y en extensión, para facilitar la reposición de líquidos durante la marcha de los corredores en la prueba, así como un par de puestos de esponjas empapadas en agua, para mitigar el sofoco producido por el esfuerzo a aquellos atletas que lo necesitasen. Todo ello rematado con una zona post-carrera adecuadamente acotada y señalizada, en la que se disponía de un completo servicio de avituallamiento compuesto por fruta, agua, bebida isotónica, refrescos y cerveza.

6.- Sistema de megafonía a la altura de un gran speaker como el que cada año contagia con su entusiasmo a todos los presentes, alternando comentarios de ánimo con información muy acertada, deportivamente hablando, en la que se iban facilitando datos de la prueba de años anteriores, así como de los deportistas presentes en la prueba cuyo palmarés los hacían serios candidatos a ganar la carrera. Y todo, acompañado de la mejor música.

7.- Una animación durante la carrera abundante, formada por diversos grupos con música en directo, varios puntos de megafonía con música, múltiples grupos de batucadas y el tradicional y clásico grupo de gaiteros que nunca puede faltar a esta cita.

8.- Una página web con un despliegue de información impecable y un continuo servicio de atención al corredor, plasmado en continuos correos electrónicos, donde se informaba de todo lo necesario para disfrutar de la prueba y evitar cualquier duda que siempre puede surgir cuando se va a una carrera. Detallada descripción de todos los servicios que ofrecía la prueba, entre los que se podían encontrar la mini maratón para los más pequeños, que se celebraba la tarde del sábado, así como la oportunidad de ir publicando los tiempos de quien así lo quisiese en su muro de Facebook durante el transcurso de la carrera o incluso el seguimiento de la misma en vivo.

9.- La posibilidad de donar material deportivo, como zapatillas y ropa técnica de running en buen estado, para entregar durante el viaje al Maratón de Awasa en Etiopía, gracias a la colaboración de esta prueba con la Asociación Runners for Ethiopia, encargada de esa iniciativa

10.- Una extensa oferta de trofeos, donde se incluía una suculenta dotación económica para aquel corredor que lograse batir el récord de la prueba, así como otros premios en metálico para los cinco primeros clasificados, junto a los primeros atletas nacionales, locales, equipos y los tres primeros clasificados de cada categoría.

Y como nota negativa, que no quiero omitir, un hecho que sin ser determinante sí que no estuvo a la altura de la prueba, como fue el no poder entregar la talla correcta de camiseta a muchos de los participantes, sobre todo los que recogimos el dorsal la misma mañana de la carrera. No es comprensible que se pida especificar la talla de camiseta al hacer la inscripción y que una vez llegado el momento de su retirada ésta no estuviese disponible. Si la previsión de talla es para hacer precisamente “eso”, una previsión, sería muy sencillo acompañar cada dorsal junto con la talla elegida, excepto para las inscripciones realizadas en últimas fechas, ya que es lógico no poder garantizarse la misma, por necesidades de pedido.

Bolsa del corredor: estaba formada por la tradicional camiseta técnica conmemorativa de la prueba, una brick de caldo casero de 250 ml, una bolsa de sal de mesa de 500 gr, un libro conmemorativo de la presente edición, todo lo cual se podía guardar en una pequeña bolsa a modo de petate. Junto a esos obsequios, una vez entrado en meta, cada corredor recibíamos la clásica toalla de esta prueba, una medalla como premio por haber completado la distancia, un par de artículos de bollería industrial, una barrita energética y el resto de productos que se deseasen recoger de la zona de reposición de líquidos.

Podio: Vincent Yator, Sénior Independiente, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 1:00′:15”, consiguiendo con ese registro establecer en nuevo récord de la prueba; llegaron en segundo y tercer lugar respectivamente: Justus Kipkogei Kangongo (con un tiempo oficial de 1:01′:22” – Promesa Independiente) y John Kipkorir Mutai (con un tiempo oficial de 1:03′:04” – Senior Independiente). En mujeres, la vencedora fue Georgina Rono, Sénior Independiente, con un tiempo oficial de 1:11’02”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Ednah Kimaiyo (con un tiempo oficial de 1:11′:59” – Sénior Independiente) y Anastasia Kushnirenko (con un tiempo oficial de 1:16′:56” – Sénior Independiente).

Muy personal: el año pasado no pude estar presente en las Bodas de Plata de esta prueba, debido a una lesión que me tuvo un mes y medio parado, por lo que en esta ocasión las ganas y el deseo de estar presente en esta carrera eran mayores. Además se sumaba un hecho que hacía que afrontase esta cita con más ilusión, si cabe, puesto que se cumplían 12 años de mi debut en un medio maratón, 12 años desde que corrí por primera vez esta bonita carrera.

Con esa premisa y con el optimismo contagiado por la mejora de mi estado de forma de los últimos meses, me planté en Santa Pola dos horas antes del inicio de la prueba, con una temperatura de 1°C y un cielo azul que despejaba cualquier sospecha de lluvia durante la carrera. Quería empaparme del ambiente desde bien temprano y recorrer las calles de esta acogedora villa sin gente apenas, para respirar ese sentimiento de hospitalidad que contagia a todo aquel que acude a esa cita y prepararme poco a poco para el gran momento: correr, un año más, el Medio Maratón de Santa Pola.

Antes de dirigirme a la zona del Castillo para recoger mi dorsal, me fui hasta la zona de meta, para contemplar lo que más tarde acogería a más de 9.000 corredores, para ver cómo terminaban de ultimarse detalles que estaban ya casi completados. Los arcos con los globos de la salida se mecían al viento, las gradas de la recta de llegada esperaban calladas acoger el calor del público y hasta el escenario donde se iba a hacer la entrega de trofeos estaba preparado para la ocasión. Todo estaba listo y ahí estaba yo, frente a la alfombra que conducía a una meta que años atrás crucé por primera vez, sintiendo los nervios propios de un novato a punto de estrenarse en esa distancia y que se repetían una vez más.

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Recta de meta (9:00 de la mañana)

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Escenario para la entrega de trofeos

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Arcos de salida y gradas (9:00 de la mañana)

Me despedí de esa línea que marcaba el final de los 21.097 m con un simple “hasta ahora” y entonces sí, me fui hasta el Castillo, para recoger cuanto antes mi dorsal y evitar la lógica aglomeración que suele producirse conforme se va acercando la hora de la salida. Allí tuve el placer de encontrarme con mi amigo y triatleta, Mariano Moreno, un murcianico más de los cientos que nos desplazamos hasta allí para disputar esta carrera. Fue una conversación distendida al amparo de las múltiples estufas que combatían el frío de la mañana y hacían más cálido ese momento.

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Con Mariano Moreno (durante la recogida de dorsales)

Con el dorsal bajo el brazo y al filo de las nueve de la mañana esperé, frente a la puerta del Castillo, el encuentro que había acordado con Sergio Payá, un runner ilicitano al que iba a tener la oportunidad de conocer, tras casi un año de amistad virtual, a través de las redes sociales. Son en momentos como ese cuando te das cuenta del poder de la comunicación que existe hoy en día y cuando también compruebas que por encima de todo eso están las personas, las buenas personas y cómo un apretón de manos te confirma y evidencia algo que has podido percibir a través de los fríos mensajes que viajan por el ciberespacio. Junto a él también se unió Mike Manitas, otro apasionado de este deporte y otro fiel ejemplo de sencillez, amabilidad y cordialidad. Una foto para inmortalizar ese momento y los mejores deseos para nuestras respectivas carreras, esas que cada uno hicimos.

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Con Sergio Payá y Mike Manitas (desvirtualizando)

Quedaba una hora para el gran momento y ya vestido, preparado para empezar mi calentamiento, dejé mi mochila en el guardarropa. Fue entonces cuando me encontré con José Ramón e Inmyka, otros dos paisanos y amigos que este mundo de las zapatillas me ha dado la oportunidad y la suerte de conocer. Otra inyección de cordialidad y simpatía que fueron directamente al saco donde se guardan los buenos momentos. Otra foto para dejar huella del instante y los mejores deseos para la carrera.

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Con José Ramón e Inmyka

Ya había llegado el momento de comenzar a calentar, por lo que me fui hasta la zona de salida, y comencé a trotar junto al Puerto Pesquero, donde el número de corredores iba en aumento. El sol perdía parte de su terreno a unas nubes que parecían querer asomarse para no perderse la fiesta y la temperatura seguía siendo fría. Me alejaba y volvía, de aquí para allá, carrera suave, algún pequeño esprín, movimientos laterales, giros de brazos… y comenzó a sonar la canción que daba la bienvenida a todos, empezó a sonar por megafonía, a toda potencia:

Bienvenidos de Miguel Ríos

Si hasta ese momento mi piel había estado erizada por la baja temperatura, en ese momento un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y no quedó poro de mi cuerpo que no reaccionara. Sí, ya estaba en Santa Pola, ya sí y todo estaba a punto de empezar. Para quien no lo sepa, esa canción es la misma que desde hace muchos años se utiliza para saludar a todos los presentes, corredores y público, y la voz inconfundible del speaker dando esa bienvenida fue el click que activó mi cuerpo, si es que aún quedaba alguna parte de él sin ponerse en marcha. Marcha que ya cogió la directa cuando siguió otro clásico que tampoco falta en esta cita:

Satisfaction de Rolling Stones

A esas alturas mis piernas sólo estaban deseando comenzar a correr de verdad y esperar a que mi tobillo izquierdo se hubiese recuperado bien de las molestias que durante los dos días anteriores me habían tenido preocupado e incluso haciéndome temer mi presencia en esta cita que no estaba dispuesto a perderme. Continué con el calentamiento, sin dejar de mirar a cientos, miles de corredores que íbamos y veníamos, ocupando todos los alrededores de la zona donde iba a dar comienzo la prueba, mientras algunos ya permanecían en sus correspondientes cajones de salida, esperando pacientemente el momento de la verdad.

Dieron las 10:30 horas y con puntualidad exquisita, esa que siempre va unida a Santa Pola, se dio el pistoletazo de salida, mientras miles de papelillos sembraron el aire de colores y las palmas y gritos de ánimo del público jalearon esas zancadas que nos sirvieron para recorrer los primeros metros de esos veintiún mil noventa y siete que esperaban por delante. Esos primeros metros que tan difíciles resultan correr y en los que apenas puedes desviar la atención, para no terminar dando de bruces con el suelo y evitando los tropezones provocados por la gran aglomeración de corredores.

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En carrera (Foto: Javier Martínez)

Mis piernas corrían y mis pulsaciones empezaban a subir, buscando coger el ritmo que me había marcado a priori y que debía estar en torno a los 3’55’’ min/Km. La carrera se iba estirando, permitiendo correr con más soltura, a pesar de la gran cantidad de gente que corríamos en grupo. Los sonidos del grupo de gaiteros nada comenzar la carrera, los tambores a ritmo de batucada por aquí y por allá, un grupo de rock, altavoces con música sonando sin cesar, otra batucada, más música tocada en directo, aplausos y público, mucho público me llevaron en volandas, sin percatarme, hasta completar el primer tercio de la carrera.

El cronómetro parecía dispuesto a dejarse controlar y el paso por cada punto kilométrico iba confirmando que mis previsiones de tiempo se iban cumpliendo. El paso por la zona del Puerto quedó atrás y poco más adelante esperaba el paseo marítimo, por el que el peregrinar de corredores parecía un desfile donde el único espectador era al mismo tiempo admirado: el mar. Un mar sereno, de aguas calmadas, salpicado por el brillo que provocaban los rayos de sol en él… apenas giré mi cabeza un par de veces para contemplarlo y recrearme con su belleza, esa que contagia a este pueblo pesquero y que te hace quedar atrapada en él… y miré, a lo lejos, la línea de un horizonte que se perdía, mientras yo me perdía en mis pensamientos, concentrado por intentar alcanzar un tiempo que hasta entonces nunca había conseguido.

Los kilómetros iban quedando atrás y por delante esperaban tan sólo media docena de ellos; el paso por el kilómetro 15 me marcó un tiempo de 58’55’’, arrojando un déficit de 10’’ sobre mi tiempo previsto. Había perdido esos segundos fruto de algún pequeño descuido, fruto de algún exceso de confianza o tal vez fruto de algún pequeño bajón físico, pero aún así estaba manteniendo un buen ritmo y lo único que debía hacer entonces era mantenerlo o incluso mejorar en algún segundo mi marcha de carrera.

El paso por los siguientes kilómetros fueron de los de “apretar los dientes”, como siempre suelo decir y llegado a ese punto no podía tirar por la borda la buena carrera que hasta ese momento había hecho. El intercambio de posiciones entre corredores, los últimos kilómetros, fueron constantes y tan pronto me adelantaba alguno, como era yo el que sobrepasaba a otro. La meta estaba cerca y la multitud se hacía cada vez mayor a medida que se reducía la distancia hasta ella. Pasé bajo el arco del último kilómetro y el sonido del speaker se oía cada vez más cercano… un par de vistazos a mi cronómetro me decían que estaba cerca de alcanzar esa pequeña meta, pero no debía descuidarme ni un segundo.

Un leve giro a derecha, otro a izquierda y nuevamente el último giro a derecha, para encarar la recta de meta, esa que apenas hacía tres horas había fotografiado, sola, vacía, huérfana de gente y que ahora recibía con sus brazos abiertos a cuantos corredores nos entregábamos a ella. Y así, también con los brazos abiertos, hice mi entrada en la línea de llegada, mostrando una vez más esas pinturas de guerra que tatuaban caducamente mis antebrazos (como siempre, mi motivación):

MAR – ROCÍO y @marcandolameta

Esa llegada a meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo general de 1h 23′:07” y un tiempo real de 1h 22’:48’’, ocupando el puesto 338º de la general y el 56º de mi categoría (veterano B), de un total de 8.204 corredores que terminaron la carrera, con un ritmo medio de carrera de 3:56 min/Km. , lo había conseguido, había hecho mi mejor marca personal y eso sólo podía suceder allí, en Santa Pola, en esa tierra a la que quiero y por la que me siento atraído. De nuevo había vuelto a cruzar la línea de meta de su Medio Maratón, después de doce años y como sucediera en aquella ocasión volví a quedar emocionado por el momento, entregado a esta prueba que, a pesar de haber crecido de manera exponencial y acoger a tantísima gente, sigue manteniendo esas señas de sencillez, cercanía y hospitalidad que un día me enamoraron y me hacen volver una y otra vez.

Espero no faltar a la próxima edición, pero hasta entonces quedan muchas carreras por hacer y muchos kilómetros por recorrer, los más inminentes, los de la III Carrera Popular Santa Apolonia, que tendrá lugar el próximo 1 de febrero: un 8K benéfico que se celebra en Murcia y cuya organización, este año, se le ha encargado a un corredor con mayúsculas, al que tengo el honor de llamar amigo y que no es otro que Ginés Soto. No os la perdáis, os la recomiendo.

Y tú, ¿participaste también en esta gran carrera o en alguna de las múltiples celebradas este fin de semana?, ¿quieres dejar tus impresiones de ella? Anímate, de esa manera todos conocemos más pruebas. Muchas gracias.

(Para consultar la clasificación completa: XXVI Medio Maratón Villa de Santa Pola)

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6 comentarios a XXVI Medio Maratón Villa de Santa Pola

  • Mike Manitas  dice:

    Gran crónica!. Enhorabuena por tus logros. Gracias por la mención. Un abrazo!!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Mike! Muchas gracias por asomarte por este rincón, bienvenido, y muchas gracias por tus palabras. Enhorabuena también a ti, por tu carrera, que sirvió para continuar con esa mejoría en tu forma física, que va en progresión, ¡olé!

      Un placer conocerte y esperando voler a coincidir, ¡¡un abrazo!!

      Paco.-

  • Guerreras Running  dice:

    FELICIDADES. Por tu crónica y sobre todo por tu MMP.

    A seguir raspando minutos al cronómetro. Enhorabuena una vez más!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Muchas gracias, Guerreras! Siempre es todo un honor obsequiarme con vuestra presencia y vuestras amables palabras. La verdad es que se dieron las circunstancias favorables y todo salió bien, por esas veces que no sucede. Como bien decís, seguiré, seguiremos, intentando raspar algún segundo más a ese cronómetro (lo de minutos me parece osceno pensarlo, jajajaja).

      Muchas gracias.
      Un abrazo y a seguir dando guerra.

      Paco.-

  • Sergio  dice:

    Una vez más una crónica perfecta de lo que fue la carrera. Me alegro que hicieras MMP en Santa Pola, a la que tanto cariño tienes. Ahora a por más

    Como bien dices, las redes sociales y esta pasión común han hecho posible este encuentro que seguro no será el último. Gracias por la mención y por aguantar estoicamente el frío, aunque la foto no lo muestre, durante nuestro encuentro.

    Un abrazo

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Sergio! Un honor recibir tus palabras, una vez más y muchas gracias por ellas. Sí, Santa Pola quiso regalarme la oportunidad de hacer mi MMP y ser generosa con el cariño que siento por ella. Intentaremos seguir a por más, a ver y el año que viene a volver a disfrutar de vuestra tierra. Respecto al frío, jajajaja, estábamos más helados que una llave (que suele decirse), pero cualquiera lo dice… espero coincidir pronto y compartir nuevos kilómetros juntos.

      Un abrazo.

      Paco.-

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