XXX Medio Maratón Ciudad de Hellín – Albacete

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Patrimonio de Hellín

Lugar: Hellín (Albacete)

Día: 29 de octubre de 2017

Hora: 10,00 horas

Distancia: 21.097 m – Prueba homologada por la Real Federación Española de Atletismo (R.F.E.A.)

Organizada por: la Excelentísima Diputación de Albacete

Recorrido: la salida estaba ubicada en la Avenida Castilla La Mancha, junto al Campo de Fútbol de Santa Ana, en cuyo interior se albergaba la meta de la prueba, tras completar casi una vuelta completa a su pista de atletismo. Entre un punto y otro, la carrera consistía en dos vueltas idénticas por los lugares más emblemáticos de Hellín, tales como Gran Vía, Ayuntamiento, su empinado Casco Antiguo y Zona Deportiva, callejeando a modo de zigzag por el núcleo más céntrico, sobre una superficie de asfalto en su totalidad, con continuas subidas y bajadas, teniendo su pendiente más acusada dentro del último tercio de cada una de las dos vueltas. En resumen, un recorrido ameno y rápido, pese a presentar una dificultad que en conjunto global se podría definir como media, a tenor del desnivel de la prueba.

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Recorrido de la carrera (Fuente: web de la prueba)

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Perfil de la carrera (Fuente: web de la prueba)

Organización y atenciones: Hellín y su medio maratón en una prueba clásica dentro del calendario de pruebas populares de nuestra zona geográfica, por lo que resulta más que evidente imaginar que la organización de su prueba esté a la altura que se merece una carrera con semejante experiencia. Así, Hellín se vistió de gala para acoger la edición que alcanzaba la tercera decena y lo hizo de manera sobria, sin excesos, sin grandes fiestas, pero con el rigor y la seriedad de las pruebas veteranas, alejadas de modas más actuales, que hacen de este deporte un espectáculo de masas.

Por todo ello, la carrera tuvo una perfecta entrega de dorsales, que se realizó dentro del Pabellón Polideportivo Nº 1, junto al Campo de Fútbol de Santa Ana, la misma mañana de la prueba. Se dispusieron cuatro puestos de avituallamiento a lo largo del recorrido, más el habitual en zona de meta, a base de fruta, frutos secos, patatas fritas, refrescos y cerveza, y se contaron con los habituales servicios de guardarropa, vestuarios, duchas, un buen servicio de señalización en carrera, no solo con el cartel de cada punto kilométrico sino también indicando en el suelo, con antelación, el sentido de los giros de la marcha para permitir adelantarse al mismo a los corredores, sin olvidar una nutrida cobertura de policía local, protección civil y servicio médico, y por último un cronometraje mediante el tradicional chip atado a la zapatilla y la habitual entrega de trofeos, estando todo esto perfectamente recogido en la página web de la prueba.

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Pabellón Polideportivo Municipal (recogida de dorsales)

En resumen, una buena carrera, de esas en las que el atractivo principal está en la prueba en sí, que es donde la organización contribuye de manera eficiente, sin lujos, pero ofreciendo y haciendo de manera correcta todo aquello que realmente necesita un corredor, ni más ni menos.

Bolsa del corredor: algo escasa, estuvo formada por la tradicional camiseta técnica, conmemorativa de la prueba, junto con una bebida isotónica, una botella de vino tinto de la zona y varios folletos publicitarios promocionales.

Podio: Antonio Briz Piqueras, perteneciente a la categoría de Veterano A e integrante del C.A. Albacete-Diputación, fue el ganador masculino con un tiempo oficial de 1h18’19”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: José Vicente Gadea Sánchez (con un tiempo oficial de 1h18’34” – Veterano C del Club Atletas de Pozocañada) y Antonio Zafra Alfaro (con un tiempo oficial de 1h18’53” – Sénior del Club Greco Racing Team).

Entre las féminas, Laura Villar Palacios, Veterana A del C.A. Albacete-Diputación, fue la ganadora de la prueba con un tiempo oficial de 1h24’26”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Eva Moreno Sánchez (con un tiempo oficial de 1h29’36” – Veterana A, Independiente) e Mariemy Azorín Córcoles (con un tiempo oficial de 1h33’38” – Veterana B de la Asociación Abanico).

Muy personal: desde el 3 de septiembre pasado no volvía a ponerme un dorsal y más lejos aún, desde el 2 de abril concretamente, no volvía a medirme a un medio maratón. Lejanas resultaban ambas fechas, máxime cuando el inicio de la nueva temporada siempre parece dejar aún más atrás cualquier prueba corrida con anterioridad. A esa sensación de lejanía se unían dos aspectos que motivaban aún más la participación en la carrera de la cercana Hellín:

El comienzo de la preparación del maratón de Sevilla, para el que parece quedar aún toda una eternidad, y la siempre motivadora compañía del resto de compañeros de club, junto a los que los kilómetros y el esfuerzo parecen ser mucho menos sufridos.

El temor de una fría mañana en tierras manchegas quedó esfumado de un plumazo nada más llegar Hellín, que con una temperatura ideal para correr nos dio la bienvenida cuando quedaba poco más de una hora para el inicio de la prueba. Atrás había quedado un trayecto en coche distendido y entretenido, en compañía de José Antonio Abellán, Rául Sánchez y Alex Sánchez. Junto a ellos, nos dimos cita allí otro puñado de compañeros de club, que bajo el nombre y los colores de Fondistas de Alcantarilla compartimos una misma pasión: correr. Hasta allí fuimos…

José Antonio Abellán, Raúl Sánchez, Alex Sánchez, Miguel Serrano, Jesús Cantón, Carlos Payán, Luis y Juan Pedro Salinas, Pepe Gambín, José Hellín y Vicente Sánchez… todos bajo la atenta mirada del míster, David Sánchez, que por lesión no pudo participar, en esta ocasión.

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Parte de la representación Fondista (Foto: David Sánchez)

Entre bromas y consejos, tan serios como jocosos, recogimos los dorsales y matamos el tiempo de espera con cafés para la mayoría y sobres de azúcar con mensajes de esos que hacen pensar a uno… la mañana transcurría entretenida, con el punto de seriedad y la cordura necesaria para plantear cada uno la carrera como mejor le convenía, de acuerdo a su estado de forma actual y su capacidad, a estas alturas de una temporada recién comenzada.

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Azúcar para el café… frase para el corazón

Dentro de esa planificación, en primera persona, esta pasaba por un tiempo que rondase la hora y veintiocho minutos, y para ello qué mejor compañero de batalla que la de Carlos Payán. Carlos, Carlitos para los amigos, es ese tipo de corredor que no necesita mirar el cronómetro para saber a qué ritmo va, sin duda gracias a una clase y un oficio de esos que solo atesoran los corredores de verdad, los que parecen nacidos para correr, así de sencillo.

Todo estaba hablado, todo estaba marcado… la primera vuelta, el primer 10.000 debía rondar sobre un tiempo de 42’ y el siguiente parcial se intentaría mejorar, para terminar marcando el tiempo esperado. Ese era el guion previsto, por delante nos esperaban 21K para mezclar las dosis justas de sensatez, piernas, fuerza, sacrificio y ganas, muchas ganas. El calentamiento, en grupo, fue más bien breve, puesto que al ser una carrera planteada como un entrenamiento de calidad, tampoco era muy necesario.

El pistoletazo de salida fue puntual, exquisitamente puntual y a las diez de la mañana todos los que nos colocamos tras el arco de salida comenzamos a correr en dirección a hacia una meta que nos esperaba 21K después y que en esos momentos tan solo nos vio pasar de largo, rumbo al primer kilómetro, con pendiente negativa y que pese a todo supimos controlar, para no dejarnos llevar por esos primeros metros favorables.

Desde el inicio Carlitos fue marcando con su maestría innata los ritmos de los kilómetros, que aumentaban o disminuían en función de si estos tenían un desnivel a favor o en contra y es que si algo caracteriza al medio maratón de Hellín son sus continuos subibajas durante todo su recorrido, presentando un tramo de dureza más acusada entre los kilómetros 6-7, durante la primera vuelta y entre los puntos kilométricos 16-17, durante la segunda.

Los kilómetros iban cayendo, manteniendo un ritmo medio constante, no sin esfuerzo, pero tampoco sin un trabajo demasiado excesivo. El paso por el primer 10.000 nos marcó un tiempo de 42’09’’, esto es, un tiempo de tan solo 9’’ por encima del plan previsto. A partir de ese momento nos pusimos el traje de faena y kilómetro a kilómetro fuimos aumentando el ritmo de manera paulatina, dejando atrás a cuantos corredores nos encontrábamos en el camino. El esfuerzo estaba siendo mayor, la apuesta era firme y en cada zancada tomábamos un poco más de conciencia sobre nuestras posibilidades y las garantías de éxito que se dejaban ver.

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En carrera, con Carlitos Payán (Foto: David Sánchez)

El paso por el tramo más empinado fue más rápido que en la primera vuelta, sin duda fruto de la confianza y una señal más que nos sirvió de motivación extra para afrontar los últimos 4K de la prueba, que además eran casi en su totalidad de una pendiente negativa. Fue ahí cuando a Carlitos y a mí nos gustó la carrera que estábamos haciendo, cuando tuvimos la certeza de estar realizando un buen entrenamiento y cuando, dejándonos llevar, aumentamos nuestro ritmo, gracias también a unas piernas que respondían de manera satisfactoria.

La anécdota o la torpeza de la carrera fue mi escapada en solitario, dejando a mi partenaire a tan solo unos metros tras de mí, fruto sin duda de la euforia del momento, cuando apenas restaban dos kilómetros para la llegada a meta. El paso por el segundo 10.000 nos dejó un tiempo de 40’40’’… lo que suponía un recorte de casi 1’30’’ al parcial anterior. Tan solo unos minutos después esperaba el arco de llegada.

Ese paso por meta se produjo cuando el cronómetro marcaba un tiempo general de 1h27’18’’, y un tiempo real 1h27’09’’, entrando en el puesto 55º de la general y el 11º de mi categoría (Veterano C), de un total de 508 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de 4’08’’ min/Km. Apenas unos segundos más tarde entró Carlitos, al que recibí con la alegría y la gratitud de quien comparte una carrera con un timonel como pocos, que había llevado con rigor el ritmo de la carrera de principio a fin. Gracias, Carlitos.

Tras la mutua felicitación, el siempre reconfortante momento de encontrarte con el resto de compañeros de equipo que, unos ya terminados y otros finalizando, dejaron bien claro el oficio y la clase que hay debajo de quien se pone esa camiseta de color rojo… fruta, cerveza, conversación, de nuevo risas, anécdotas y bromas, y de nuevo vuelta de regreso a casa, con la mente puesta en esa cita de febrero, que de manera inevitable sale a relucir cada dos por tres.

La próxima carrera será el próximo domingo, día 12, el escenario Caravaca y la excusa, correr su popular 10.0, que con seguridad volverá a ser todo un éxito. Hasta entonces, seguiremos entrenando y sí, claro que sí, también seguiremos corriendocorriendo casi a diario.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba celebrada: XXX Medio Maratón Ciudad de Hellín)

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