XXXVIII Medio Maratón Ciudad de Murcia

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Preparando la zona de meta (8:45 horas)

Lugar: Murcia

Día: 12 de marzo de 2017

Hora: 10,00 horas

Distancia: 21.097 m y 10.300 m (circuito no homologado por la R.F.E.A.)

Organizada por: Club Atletismo Murcia, Ayto. Murcia y Real Federación Española de Atletismo.

Recorrido: como en ediciones anteriores, volvió a repetirse, siendo ya un clásico de esta prueba. El mismo tenía su salida y meta en la Avda. Pío Baroja, junto a la Piscina Municipal del Infante y constaba de dos vueltas idénticas, excepto un tramo aproximado de un kilómetro y medio casi al final de la segunda vuelta. Se partía en paralelo al Río Segura, por la Avda. Infante Juan Manuel, para cruzar por el Puente del Hospital Reina Sofía y tomar la Ronda de Garay, dirección Gran Vía Escultor Salzillo, con giro a la altura de la Calle Maestro Alonso hasta Paseo Alfonso X, de ahí se llegaba hasta la Avda. General Gutiérrez Mellado, que conducía hasta la Avda. de la Fama, dirección Río Segura, para girar en unos 200 m aproximadamente dirección Atalayas y volver a tomar el sentido contrario al inicial, siguiendo el mismo itinerario hasta cruzar nuevamente el Puente del Hospital Reina Sofía, punto en el que se giraba en sentido de Santa Joaquina de Vedruna, para adentrarse por varias avenidas del Polígono Infante Juan Manuel (Calle Pablo Neruda, Avda. San Juan de la Cruz, Paseo Juan Ramón Jiménez y Avda. Pío Baroja) hasta completar la primera vuelta y comenzar la segunda, que variaba de aquella en el tramo comprendido entre los kilómetros 18 y 19, donde se pasaba por Calle Princesa, Calle Proclamación y Alameda Colón, entre otras.

Como vengo repitiendo desde hace años, vuelvo a destacar lo mismo de este recorrido y es que si bien cuenta con el atractivo de pasar por céntricas avenidas de la capital, también llega a resultar algo cansado, debido a tener que pasar hasta cuatro veces por ciertas partes del mismo, dos en un sentido y otras dos en otro.

Organización y atenciones: alcanzar la trigésimo octava edición en la organización de una prueba solo deber estar justificado si detrás de esta se encuentra un equipo organizador consolidado, con la experiencia que otorga una trayectoria tan dilata como esa. Con esta premisa resulta sencillo imaginar que todo lo que rodeó a esta prueba estuvo a una gran altura.

Sin embargo, como aficionado a este deporte durante hace ya quince años y como vecino de mi querida Murcia, me produce impotencia y tristeza ver cómo año tras año sigo presenciando las mismas deficiencias en esta prueba y cómo siguen sin cuidarse algunos aspectos que deberían estar a la altura de un medio maratón como se merece Murcia.

Aspectos que voy a indicar a continuación y que me producen cierto rubor, no solo porque pese a enumerarlos en ediciones anteriores siguen sin solucionarse, sino fundamentalmente porque desde mi punto de vista son errores o carencias que denotan desgana, así como falta de interés y falta por cuidar al verdadero protagonista de la prueba, que como siempre no es otro que el corredor. A saber:

1.- Falta de homologación de la prueba por parte de la Federación Española de Atletismo, cuando en años anteriores ostentó dicha acreditación. Modestamente, considero imperdonable que una capital como Murcia ofrezca una prueba con semejante tradición y que no vaya aparejada de su “necesaria” homologación.

2.- Sigo sin comprender cómo no se dispone de un servicio de guardarropa, donde poder dejar los participantes sus mochilas durante la celebración de la carrera. Me parece un hecho increíble, máxime cuando se dispone de la instalación deportiva para acoger la prueba, con una pista deportiva en la que, con tan solo la labor de dos o tres voluntarios, se podría gestionar perfectamente este servicio, evitando que los bares de los alrededores y los maleteros de los coches tuvieran que hacer de improvisadas consignas.

3.- ¿Por qué motivo se produjo un aumento del doble del precio de la inscripción las dos semanas previas a la celebración de la prueba, pasando de 15 a 30 euros? Quizá la organización tenga razones de peso que justifiquen esta desproporcionada subida, pero me cuesta imaginar algún motivo que lo explique, entre otras cosas porque la prueba en sí tampoco es que pueda catalogarse como de 5 estrellas.

No me extraña que este hecho haya favorecido con toda seguridad a la escasa inscripción de corredores de última hora, esos que por diversos motivos no pueden inscribirse a una prueba hasta días antes, y que ante semejante barbaridad se hayan decantado por otra prueba, contribuyendo así a que el número total de inscritos en la prueba sea menor del que cabría esperarse.

4.- Como es habitual en esta prueba, volví a preguntarme por qué los participantes que corrieron la distancia menor no tuvieron derecho a tener una clasificación por categorías, con sus correspondientes trofeos, tal y como sí tuvieron los participantes del medio maratón, ¿tal vez tuvieron algún tipo de descuento en la inscripción? La respuesta, evidentemente es: NO.

Quizá por aspectos como estos y algunos más, esta prueba va perdiendo participantes año tras año y así se han pasado de casi 2500 participantes entrados en meta en la edición del año 2104 a no alcanzar los 1500 en esta ocasión. Una disminución progresiva en la que habrá influido sin duda la amplia oferta de carreras que hay en la actualidad, pero que modestamente se está ganando a pulso la organización de la prueba.

Al margen de ello, es de recibo destacar, como siempre he alabado en esta prueba, la eficiente labor policial y militar, que durante todo el recorrido mantuvo un impecable control del tráfico, así como la correcta señalización de toda la prueba y el trabajo de cuantos voluntarios colaboraron en la misma. También estuvo correcta la zona habilitada tras la llegada a meta, donde la oferta para la reposición de líquidos no fue todo lo amplia que debiera y en la que, a pesar de la aglomeración de gente, se podía estar en la misma de manera cómoda.

Bolsa del corredor: discreta, estaba compuesta por una camiseta técnica conmemorativa de la prueba, una manzana, un botellín de agua, un zumo, dos productos de bollería industrial y varios vales descuento de diversos patrocinadores de la prueba, publicidades varias y un número atrasado del año pasado de una revista deportiva.

Podio: Javier Villegas Jaén, Sénior del Club Villegas Port10, fue el ganador masculino, con un tiempo oficial de 1h13′53”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Fernando Villegas Jaén (con el mismo tiempo oficial que el ganador, y hermano también, esto es, 1h13′53” – Sénior del Club Fondistas de Alcantarilla) y Ramón Martínez Martínez (con un tiempo oficial de 1h14′20” – Sénior del Altafit Gym Club).

En mujeres, la vencedora fue Wafiya Benali, Sénior Independiente, con un tiempo oficial de 1h22’30”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente Inmaculada Pérez Sánchez (con un tiempo oficial de 1h30′55” – Veterana A del Club Triatlón Santomera) y Mercedes Merino García (con un tiempo oficial de 1h31′34” – Veterana C del Club Automenor Cartagena).

Al margen del podio de la prueba, se concedió también el premio al ganador del V Circuito de Carreras 3×2, que es un circuito de tres carreras dentro del cual se encontraba esta prueba, junto con otras dos celebradas en la ciudad, dentro de esta temporada y que fueron: el I Carrera Solidaria Fundación Real Madrid (prueba de 10K, celebrada el 13 de noviembre del pasado año) y la V Carrera de Navidad Ciudad de Murcia (prueba de 6K, prevista para el día 18 de diciembre y que por motivos de las lluvias sufridas ese fin de semana se celebró finalmente el 7 de enero de este año). Los atletas que se hicieron con este galardón, por tener la mejor suma de tiempos de las tres pruebas, fueron los mismos que lograron el triunfo en el medio maratón, es decir: Javier Villegas Jaén en categoría masculina y Wafiya Benali, en categoría femenina.

Muy personal: las primeras palabras de este último apartado son para agradecer a tantos amigos que se volcaron ante mi petición de búsqueda de dorsal que hice la semana previa a la celebración de la prueba. Por imprevistos de última hora me vi con la posibilidad de participar en este medio maratón, sin embargo no estaba dispuesto a satisfacer los desorbitantes 30 euros y solicité el dorsal de algún corredor que por algún motivo no pudiese tomar la salida.

Así, el dorsal número 1172 que lucí en la carrera, conseguido con la inestimable y generosa colaboración de mi amiga Anita Cano, pertenecía a David Ramírez, al que desde aquí le agradezco su cesión del mismo.

Más allá del dorsal, volver a correr en casa siempre supone un aliciente, al que se unió una aparente mejoría en la forma física que venía sintiendo desde mi participación en el medio maratón de Orihuela, celebrado el pasado 12 de febrero. Por todo ello, la posibilidad de tomar la salida y esa pequeña meta de mejorar el tiempo de la última prueba, junto con lo gratificante que siempre resulta coincidir con un buen puñado de amigos, era un cóctel emocional que me llenaba de ilusión.

No resultó extraño que el domingo me despertase con los nervios de un niño el día de su cumpleaños y que las ganas por empezar la prueba me hicieran llegar a la salida con más de setenta y cinco minutos antes de que esta comenzase. Conmigo arrastré a dos buenos amigos, Alfonso Serna y Ángel Cánovas, y a partir de ahí un ramillete de amigos cuya presencia eran continuas píldoras de felicidad, de esas que te llenan por el mero hecho de coincidir con otros corredores a los que aprecias y estimas

Desde todos y cada uno de los compañeros de la familia Fondista, presidida por un corredor tan grande como discreto, David Sánchez Romero, y a la que tengo el honor de pertenecer, pasando por tantos amigos que te hacen comprender que este deporte no sería igual sin ellos. Algunos de los cuales intenté ver antes del calentamiento que precedió a la carrera, sin conseguirlo y otros que sin esperarlo tuve la fortuna de ver.

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Con Pruden Pelegrín, todo un honor

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Toni Ríos, Javier Peñalver y Enrique Montero (falté yo)… nostalgia de los días de colegio (Foto: Javier Peñalver)

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Con Pepe Perea, Patrick Carpena y Raúl Griñán (Foto: Footer Trotter)

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Con Francis Florenciano, grande entre los grandes (Foto: Footer Trotter)

El calentamiento, en compañía de mis queridos Pepe Caracena y Alejandro Sánchez, fue la única posibilidad que tuve de correr cerca de ellos, cuyos estados de forma están a años luz del mío. Un calentamiento cogido en esta ocasión con tiempo suficiente y durante el cual tuve la ligera impresión que todas las ganas acumuladas para la carrera iban a tener que batirse con unas piernas que no parecían encontrarse con la alegría y la chispa que me hubiera gustado.

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Con Alejandro Sánchez y Pepe Caracena (Foto: Footer Trotter)

Climatológicamente, la mañana se presentaba menos calurosa que en los días previos, donde las temperaturas habían hecho creer que estábamos prácticamente en verano. Aun así la humedad parecía algo más alta de lo habitual y sin reparar en ello teníamos por delante unas horas donde la desaparición de las nubes existentes dejaría paso un sol que estaba deseando dejarse sentir, junto a un viento que poco a poco tampoco quiso perderse la deportiva cita.

Con puntualidad exquisita y de manos del Alcalde de la ciudad, José Ballesta, se dio el pistoletazo de salida a las 10:00 de la mañana. A mi lado José Hellín y Angel L. Pacetti, entre otros. El objetivo de mejorar el anterior medio maratón solo pasaba por marcar desde el principio un ritmo de 4’00’’ el kilómetro y llegados al último tercio de la prueba, si todo marchaba bien, intentar arañar algún segundo que otro a ese ritmo.

La carrera, nada más comenzar, con la leve subida de la Avenida Pio Baroja en dirección al Río Segura, tomó su primer giro a la derecha para comenzar a estirar las posiciones, gracias a la amplitud de la calzada que así lo permitía. Una embriagadora fragancia de azahar se coló por mis fosas nasales, que inspiraban hondamente el aire demandado por unos pulmones que se encontraban trabajando a destajo, hasta estabilizarse el acelerado ritmo cardiaco que habitualmente acompaña al momento de la salida.

Olía a primavera, a Murcia, a Semana Santa aún lejana, a Fiestas de Primavera de refajo de sardina, a marinera y caña de cerveza, a paseo por el Malecón con la vista de la Torre de la Catedral al fondo, al frescor que da la sombra en Platería, Jabonerías o Sociedad, al resol de la fachada del Teatro Romea, a los plataneros que cubren el paseo de Alfonso X, a la Plaza de Santo Domingo repleta de gente, a pastel de carne por Floridablanca, al Puente de los Peligros y a tantas cosas que por un instante me hicieron olvidar dónde me encontraba.

Los primeros kilómetros pasaron con un ritmo algo más rápido de lo previsto, como suele ser habitual, aunque la incorrecta señalización de los puntos kilométricos (situados en su mayoría una vez rebasado el kilómetro que marcaban) me hizo subirlo para compensar un desfase que no era tal. En cualquier caso y pese al titubeo durante el primer cuarto de la prueba, encontré el punto óptimo y el parcial de los 4’ se iba cumpliendo según lo previsto.

La escasez de público viendo la prueba volvía a ser una seña de identidad de las carreras en Murcia, aunque esto se compensaba con creces con los gritos de ánimo intercambiados entre corredores que nos cruzábamos en la misma dirección, pero en sentido contrario.

De nuevo el olor a azahar y de nuevo la placentera sensación de correr una mañana de domingo con total libertad por las calles de Murcia, de nuestra ciudad, de mi ciudad… y ello pese al desencanto producido gracias a una organización conformista y pese a correr sin animación apenas; pese a todo correr por Murcia siempre es un placer, sobre todo cuando se empieza a oler a azahar… de nuevo a azahar.

Los kilómetros seguían cayendo y en mi mente se repetía la secuencia de cada uno de los giros que estaban por venir, provocando la inevitable sensación de cansancio que suele ir acompañado del hecho de conocer el recorrido mejor que la palma de tu propia mano. El fin de la primera vuelta estaba a punto de completarse y por delante una segunda vuelta que se hacía, a priori, muy cuesta arriba y no por tener un perfil pronunciado precisamente.

El ritmo, segundo arriba, segundo abajo, seguía una línea constante, pese a notar que el esfuerzo era algo mayor. Las pulsaciones se mantenían estables, en torno a las 157 ppm, y el paso por la hora de carrera se produjo a escasos metros del kilómetro 15, lo que me dijo que aunque fueran apenas unos segundos el ritmo había disminuido un poco. A esa altura de la carrera había alcanzado a un amigo que me precedía, Rafa Candela, con el que compartí el último tercio de la prueba, algo que sin duda nos ayudó a ambos a mantener el ritmo lo más alto que pudimos.

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En carrera, junto al Edificio Victoria (Foto: Antonio Albaladejo)

La Gran Vía volvía a presenciar nuestras zancadas por cuarta y última vez, de igual manera como de reojo nos vieron pasar las céntricas plazas de Santa Isabel, San Bartolomé, Santa Catalina y un poco más atrás, Las Flores, calladas espectadoras de lujo. Por delante apenas cuatro kilómetros y la angustiosa sensación de sentir como las fuerzas se iban agotando, con el empeño que ello no grabase en demasía el esfuerzo de todos los kilómetros recorridos.

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Con Rafa Candela, por el kilómetro 17 (Foto: Antonio Albaladejo)

El cansancio me hacía buscar con ansia la tabla que indicase cada nuevo kilómetro y la cercanía de una meta que deseaba cruzar cuanto antes. El último kilómetro lo corrí en solitario, al despegarse Rafa de mí, que terminó la carrera unos segundos antes que yo y al que, pese a mi esfuerzo, fue imposible seguir. Los últimos metros del Paseo Juan Ramón Jiménez dieron paso a la Avenida Pío Baroja, donde al final de la misma, tras recorrer una recta que parecía infinita, se encontraba el arco de meta, bajo el cual crucé cuando el cronómetro marcaba un tiempo oficial 1h26′17” y un tiempo real de 1h26′16” ocupando el puesto 68º de la general y el 17º de mi categoría (Veterano B, en esta ocasión), de un total de 1.464 corredores que terminamos la carrera, con un ritmo medio de carrera de 4’05’’ min/Km.

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Entrada en meta (Foto: Ines Borrero)

Un resultado que me dejó un sabor de boca amargo, no solo por haber perdido unos segundos en la última parte de la carrera, sino también por haber sobrepasado en 50’’ el tiempo realizado el mes anterior, en Orihuela, y que a día de hoy es mi tiempo de referencia. De nada valía lamentarse y pese a todo pensé que lo realmente importante había sido poder estar ahí, dejando evidencias de una mejoría que confío ya no tenga marcha atrás.

El posterior descanso, con la necesaria reposición de líquidos y el siempre interesante intercambio de opiniones y sensaciones con amigos y compañeros, me dejó una evidencia que desconocía: la edición del medio maratón que acaba de celebrarse había dejado a muchos corredores fuera de combate y la amplia mayoría habían visto cómo sus tiempos previstos se habían sobrepasado en dos o tres minutos. Sin duda lo verdaderamente importante es lo que consigue hacer uno mismo, pero bien es cierto que tal vez el día, por su elevada humedad y el viento reinante, habían pasado factura y tal vez, solo tal vez, el tiempo conseguido no estaba tan mal como pensaba.

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Con Antonio Iniesta, hermano berlinés para siempre (Foto: Antonio Iniesta)

Para completar la jornada, una ducha reparadora en los vestuarios habilitados en el Pabellón del Infante y un par de cervezas en familia en el mejor mesón de la zona, el Mesón Marcos, en compañía de la leyenda Pepe Perea y Patrick Carpena, donde analizamos la carrera y cómo no, hablamos de nuevas pruebas. En mi caso, la próxima carrera será el 5K que se celebrará el 26 de este mes en el Colegio Santa María de la Paz, de Murcia. Una carrera solidaria donde todos los beneficios irán destinados a #laluchadeadrian, un niño de esta comunidad escolar que por un desgraciado accidente requiere de la ayuda de cuantos podamos echar una mano.

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La próxima carrera #laluchadeadrian

Por último, gracias, muchas gracias a todos, aunque fuerais pocos, a los que con vuestros ánimos hicisteis que mis zancadas fueran más rápidas y mi corazón se acelerase un poco más al veros u oíros. Gracias a:

mi madre, mi hermana y José Luis, José G. Alemán y Antonia Gómez, Pablo Sánchez, Fina García, J. Pablo Tudela, Antonio Albaladejo, Iván Hernández, Diego Cánovas, Nacho Tomás y otros tantos, a los que no fui capaz de oír o ver y pido disculpas.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, con tu comentario nos enriquecemos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de las dos pruebas celebradas: XXXVIII Medio Maratón Ciudad de Murcia)

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