XXXVIII Medio Maratón Torralba de Calatrava (Ciudad Real)

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Cartel de la prueba (Fuente: Web de la prueba)

Lugar: Torralba de Calatrava (Ciudad Real)

Día: 6 de septiembre de 2015

Hora: 9,30 horas

Distancia: 21.097 m (distancia no homologada)

Organizada por: Ayuntamiento de Torralba de Calatrava y el C.D.E. Torralba, incluida dentro del Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real, pero no federada.

Recorrido: la carrera tenía su salida en el Polideportivo Juan Carlos I de Ciudad Real y desde ahí, tras un breve tramo urbano, emprendía su periplo por la Carretera Nacional 430 dirección a Torralba de Calatrava, pasando previamente por la vecina localidad de Carrión de Calatrava, situada entre ambas. Por lo tanto, el recorrido era prácticamente en su totalidad interurbano, siendo obligatorio correr por el arcén de la mencionada Nacional, que se mantuvo abierta al tráfico en todo momento y que se vio privada del paso de los corredores por un imprevisto de última hora y que la organización resolvió eficazmente con un tramo por tierra, entre los puntos kilométrico 7,2 – 8,5 aproximadamente. La meta, situada en la Plaza de la Villa de Torralba de Calatrava, era el lugar elegido para poner fin a la prueba, iniciada en la capital de la provincia.

Bolsa del corredor: se entregó una vez finalizada la prueba y la misma estaba compuesta de la tradicional camiseta conmemorativa de la carrera, así como una botella de vino tinto de la tierra etiquetada para la ocasión, una bebida isotónica, un botellín de agua, una barrita energética, una naranja, un brazalete luminoso para ser visto al correr de noche, una linterna de accionamiento mediante dinamo (sin pilas), una ampolla de glucosa, un número atrasado de una revista deportiva y una mochila, en cuyo interior contenía todo.

Organización y atenciones: la singularidad de la prueba, con salida y meta pertenecientes a ayuntamientos distintos y separados por una distancia próxima a la del total de la carrera, incluyendo además el paso por otra localidad, podía hacer prever una gran cantidad de voluntarios, pero lo cierto es que el número, sin ser escaso, no destacó por su abundancia, pudiendo considerarse justo, adecuado.

La prueba contaba con toda la información perfectamente detallada a través de su página web y con todos los servicios necesarios en la celebración de un evento deportivo como éste, como fueron: abundantes puntos de avituallamiento durante toda la prueba, situados en los kilómetros 3, 6, 9, 12, 15 y 18, junto con un servicio de esponjas en el 14, un modesto punto de post-carrera, compuesto de agua, sandía, pan con aceite y sal, y cerveza a canjear por un vale recibido al entrar en meta, sin olvidarme del cronometraje mediante chip, megafonía, duchas y un autobús al servicio de los corredores para trasladarnos de vuelta a Ciudad Real, una vez finalizada la prueba y que al mismo tiempo hizo de guardarropa.

Y todo ello sin alardes, ni derroches, pero con un trato, una amabilidad y una atención digna de subrayar, de esas que te hacen sentir muy, muy a gusto. Destacar también que la carrera contó con un despliegue policial, tanto local como de la guardia civil impecable y a pesar de correr casi en su totalidad por el arcén de la N-430, la sensación de inseguridad fue nula.

Podio: Mircea Marian Sacara Mircea, veterano B del Club Bikila, fue el ganador masculino con un tiempo real de 1h:12′:16”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Jesús Miguel Calle Rodríguez (con un tiempo real de 1h:13′:25” – sénior del Club Taller Quintana Triaval) y Jesús Calle Arroyoi (con un tiempo real de 1h:14′:58” – sénior del Club Taller Quintana Triaval). En mujeres, la vencedora fue Gemma Arenas Alcaraz, veterana A del Club Trijote, con un tiempo real de 1h:18′:24”, llegando en segundo y tercer lugar respectivamente: Myriam Laguna Revilla (con un tiempo real de 1h:28′:08” – veterana B del C.A. Tándem Fuente el Fresno) y María José Cano López-Fraile (con un tiempo real de 1h:28′:42” – sénior del C.A. Membrilla).

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Entrada del vencedor de la prueba
(Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

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Entrada de la vencedora de la prueba
(Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

Muy personal: desde el pasado 16 de mayo, cuando participé en el XVI Medio Maratón de Almansa, no volvía a ponerme un dorsal para medirme a esta distancia y la preparación en la que me encuentro inmerso, de cara al Maratón de Berlín, que tendrá lugar a final de septiembre, me obligaba a tener que hacer una prueba con semejante carga de kilómetros, de modo que sirviese como test previo a los 42.195 m que esperan en tierras alemanas.

Debido a la calurosa climatología, resultó imposible encontrar una prueba de medio maratón en estas fechas por tierras murcianas o limítrofes, por lo que puse mi punto de mira en Ciudad Real y más en concreto en Torralba de Calatrava, que elegí como destino para volver a correr la media distancia. Así, con la necesidad de correr esta distancia, pero en una carrera, con dorsal de por medio, puse rumbo a tierras manchegas la mañana del pasado sábado, con el único objetivo de evaluar mi estado físico, que pese a haber realizado tiradas con mayor volumen de kilómetros, debía examinarse en una prueba, con el ambiente y con todo lo que ello conlleva.

A priori, la vitola que presentaba la prueba de ser el tercer medio maratón más antiguo de España y el Decano de Castilla la Mancha, gracias a contar ya con su trigésimo octava edición, me hacía pensar que podía estar ante una carrera con un gran tirón de participantes, claro que la escasa densidad de población de esta zona manchega me hacía pensar todo lo contrario, como así fue.

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Recogida de dorsales

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Punto de vaselina para corredores

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Instantes antes de la salida (Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

De esta manera, con un número de corredores por debajo de 600 y con un recorrido como el que presentaba la prueba, supe de antemano que ésta iba a ser dura, desde el punto de vista emocional, de cabeza, y a pesar de lo que podía influir eso, tanto a la hora de marcar el ritmo como en las sensaciones a tener en carrera, procuré mantenerme aislado de esos factores y hacer mi carrera, sin más.

Carrera que dio comienzo con exquisita puntualidad a la hora prevista y que nos reunió a todos los participantes sobre el tartán de la pista de atletismo del polideportivo ciudadrealeño Juan Carlos I, con escasa presencia de público y bajo un cielo que mezclaba nubes con claros, regalándonos una temperatura ideal para la práctica de este deporte, que no llegaba a superar los veinte grados centígrados. Por delante esperaban algo más de dos decenas de kilómetros, que nos llevarían de paseo por una parte del Campo de Calatrava.

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Salida de la prueba (Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

Desde la primera zancada, durante la vuelta y media que se dio a la pista de atletismo y durante los kilómetros iniciales que discurrían por Ciudad Real, antes de llegar a encarar la N-430, mantuve un ritmo más alto del previsto, llegando a bajar entre 15”-20” el tiempo marcado por kilómetro, que estaba previsto en los 3’50”. Las sensaciones no eran malas y a pesar de ir por encima de mis posibilidades no tomé precaución de pagar ese sobreesfuerzo y decidí dar todo cuanto pudiera, no en vano era un test y como tal quería hacerlo sin reservas.

La presencia de público era nula, como casi nulo era también el tráfico que transitaba por la carretera cuyo arcén ocupábamos todos los corredores, en un largo y lento peregrinar de kilómetros que iban pasando poco a poco. La vista se perdía a lo lejos en rectas que parecían interminables, el sonido de las pisadas sobre el asfalto y la respiración, propia y de otros atletas, junto con algunas rachas de viento que soplaban con frecuencia, se veían alterados de vez en cuando por el claxon de algunos coches que sonaban animando a familiares y amigos que se esforzaban en cada metro.

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En carrera (Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

Mis piernas estaban allí, corrían, pero mis pensamientos iban más allá de aquella tierra rojiza que maquilla de rubor los campos de esa parte manchega. Con cada cartel de los puntos kilométricos miraba mi tiempo y mis pulsaciones, comprobando que todo se mantenía estable y continuaba adelante. En todos los avituallamientos un trago de agua, con el que refrescar la boca y continuar con la misma cadencia… la línea blanca pintada sobre el asfalto parecía la marca que todos debíamos continuar, la guía del camino a seguir.

La llegada a Carrión de Calatrava, entre los kilómetros 13-15 fue como un pequeño intermedio en el camino, cambiando el paisaje de los campos por un puñado de casas en bajo, a cuya puerta se asomaban algunos vecinos para ver pasar la carrera, regalando algún aplauso que sabía a gloria. Se respiraba serenidad, tranquilidad, todo parecía ir lento, despacio, como si el tiempo se hubiese dormido, apoyado en el quicio de alguna ventana. Fue una sensación de paz que contrastó con mis altas pulsaciones y con el cansancio que empezaban a acusar mi cuerpo, que parecía moverse mucho más lento… pero sólo parecía.

El espejismo pasó en un abrir y cerrar de ojos y la carretera, de nuevo con su silencio, su aire y su monotonía, esperaba para encarar la última parte de la prueba. Otra vez esa recta, infinita, que en esta ocasión dibujaba al final la silueta de una torre situada en Torralba de Calatrava como la referencia del punto donde todo acababa, donde la meta esperaba. Esos kilómetros pasaron igual que el resto, aunque la sensación fue mucho más rápida, y la entrada en el nuevo núcleo urbano fue toda una inyección de moral y fuerza.

De nuevo esa sensación de tranquilidad, volver a respirar ese aire de reposo y percibir el atractivo y el encanto de una vida cuya velocidad debe ser otra, donde todo sucederá, como en cualquier lugar, pero sin prisa, de otra manera… mis zancadas parecían volar, al menos eso parecían entre tanta quietud y tras un giro a izquierda entré en la Plaza de la Villa, donde el arco de llegada ponía el fin a la prueba.

Mi paso por meta se hizo cuando el cronómetro marcaba un tiempo real de 1h20′:27”, ocupando el puesto 32º de la general y el 8º de mi categoría (veterano B), de un total de 532 corredores entrados en meta, con un ritmo medio de 3’48’’ min/Km. Contento, muy contento por el resultado, de hecho ese tiempo supuso mi mejor marca personal en esta distancia.

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Entrada en meta (Foto: Web Circuito Carreras Populares de Ciudad Real)

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Avituallamiento en zona post carrera

Tras el regreso a Ciudad Real, una ducha rápida en el hotel y emprendí el camino de vuelta a casa, con la sensación de haber obtenido un balance bastante positivo del test que me había llevado hasta estas tierras. Y durante el viaje, en el cielo, las nubes parecían pedir a gritos un minuto de atención y lo hice…

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Nubes en el cielo…

Parado en medio de la carretera, de nuevo en una carretera infinita, me acordé de Don Quijote y busqué molinos de viento a mi alrededor o gigantes que acechasen en el horizonte y sólo las vi a ellas, a esas nubes paradas sobre mi cabeza y no lo pude evitar, sin quererlo intenté imaginar y soñar cómo serán las nubes allí… en Berlín.

Y seguí mi camino a casa. La próxima cita espera.

Y tú, ¿participaste también en esta carrera?, si es así ¿qué te pareció? Tal vez participaste en otra prueba diferente a ésta, si quieres puedes compartir tu experiencia, anímate, tu comentario nos ayuda a todos. Muchas gracias.

(Aquí puedes consultar la clasificación completa de la prueba: XXXVIII Medio Maratón Torralba de Calatrava (Ciudad Real))

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