A ciegas [3ª parte]

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[III]

Un par de besos en sus mejillas y un espontáneo –¿Palomitas saladas o con azúcar? –acompañada de una sonrisa fue lo último que dijo Julián, justo cuando habían empezado a andar y ya se habían dado la espalda. Laura se giró y con decisión contestó –Que me gusten los postres no impide que sea muy salada –y le guiñó un ojo a modo de despedida, antes de continuar con su camino.

Laura no lo vio, Julián no la vio, pero ambos caminaban con una media sonrisa en su rostro imposible de contener y un remolino de sensaciones que se mezclaban con imágenes y sabores de una cita que les había hecho sentir vivos. Por delante la espera de esa llamada, para él y la decisión de cuándo hacerlo, para ella. Julián no quería ser impaciente, pero habría mentido si hubiese dicho que no lo estaba deseando cuanto antes; Laura no quería ser impulsiva, pero habría mentido si hubiese dicho que esa no era una tarde estupenda para ver aquella película de intriga.

– Ostras, ¡el número de teléfono! –calló en la cuenta Julián. Las emociones les había hecho pasar por alto ese pequeño detalle, pero al instante tuvo clara la solución y respiró aliviado: Sandra.

Al llegar a casa se cambió, se calzó sus zapatillas y salió a correr un rato. Le ayudaba a revivir lo vivido, a sacarle sabor, a valorar mejor lo valorable. Iba recordando instantes del día con la sonrisa pintada cuando se acordó del turista de la NIKON.

– Igual me ha confundido con alguien –pensó.

Luego tuvo un instante de sombra. ¿Qué les pasó a ellos? ¿Por qué lo que parecía tan fácil al principio fue después tan complicado?

Se espantó como pudo los fantasmas del pasado.

– Éramos demasiados jóvenes. Demasiado orgullosos, demasiado inexpertos. Algo, creo, hemos aprendido. A ella no la veo mal y yo, por fin, no me siento el único responsable.

Cuando su hija era pequeña le gustaba hacer un trotecillo suave y volver andando a su lado. Eran momentos en los que hablar era fácil, ella contaba de sus amigos del colegio. Él le hacía fijarse en los árboles del parque, le enseñaba sus nombres. En edificios emblemáticos y en gente corriente, que prestaban sus servicios de forma mucho más anónima que los famosos de la tele, pero que podían ser más cercanos y tan amables como ellos. Acordándose de tantos momentos entrañables decidió proponerle a Laura acompañarla en la próxima marcha del club de senderismo.

No tenía ganas de llegar a casa, se sentía demasiado bien como para encerrarse en ella, además la temperatura de aquella tarde de marzo era ideal para caminar e invitaba a aprovechar hasta el último rayo de sol. Se sentía a gusto, contenta y hasta se habría atrevido a decir que ilusionada, tras tener su primera cita con el padre de su chica de prácticas. Aun así, tenía cierto regusto de malestar en tu interior, al creer que estaba olvidando a David, por mucho que supiera los deseos y consejos de este.

– Está bien, era lo que me repetiste una y otra vez. Sí, me ha gustado y espero volver a verlo pronto, pero joder, no puedes prohibirme que te eche de menos, que me acuerde de ti –se decía sin pronunciar palabra alguna.

Sin darse cuenta, dejó correr una lágrima por su mejilla, que al llegar a la comisura de sus labios recogió con la punta de su lengua. El sabor salado le resultó tan familiar como olvidado y llevando su dedo índice a la boca pareció perderse en sí misma, como si su mente se hubiese quedado desenchufada de la realidad.

Tras ella, un turista oriental sacaba una instantánea de la puesta de sol, en la que su silueta formaba parte de la escena…

Al llegar a casa se metió bajo el agua templada y al cabo de unos minutos se escuchó a sí mismo tarareando una canción.

– ¿Papá?

Síii.

Estoy en casa.

– Estoy acabando. Enseguida salgo.

– ¿Qué tal con Laura?

– Llevas razón, te pones a hablar con ella y parece que la conoces de media vida. Es muy amable- le dijo dándole un beso.

Sí, sabe decir las cosas sin herir. Da gusto trabajar con ella

– ¡Me estás poniendo el listón muy alto!

– ¡Pero si tú no te quedas atrás!

Me miras con buenos ojos… ¿o estás peloteando por algo?

Sandra se rió y añadió

Pues la verdad es que estaba pensando en hacer un viaje. ¡Si quieres convertirte en sponsor…!

– ¡Todavía si fuera en patrocinador…!

– ¡Pero si así no lo dice nadie!

– Una pena, lo reconozco. ¿Y dónde piensas ir?

Desvió la conversación a propósito porque le daba cierto pudor hablar de Laura con su hija. También porque se estaba haciendo mayor muy deprisa y no quería perderse nada de lo que le dejara conocer de ella. Tenía buenos amigos con los que había pasado desde maratones de Harry Potter hasta noches de confesiones con risas y lágrimas. Había conseguido salir de una relación un poco asfixiante y había aprendido a ser más cauta. Y él los había visto hacerse mayores en todos los sentidos.

– Se te ha caído un sobre –le dijo Sandra al dejar su chaqueta en la percha de la entrada.

Eso debe ser propaganda.

– Pues no tiene nada por fuera. Esto no tiene pinta de ser propaganda, papá, deber ser algo de tu trabajo.

– ¿De mi trabajo?, en mi trabajo no me dan sobres, es todo muy limpio, jajajajaja –bromeó –Anda, pásamelo, que le eche un vistazo a ver qué demonios es eso. A todo esto, creo que estás desviando mi atención de manera deliberada, ¿se puede saber a dónde es ese viaje?

– No, desde luego, pinta de un sobre de esos “bes” no tiene, la verdad, así que dinero poco, parece que está vacío… anda, toma. Queremos irnos a Italia, volar hasta Florencia y una vez allí alquilar un coche y movernos por la región durante un par de semanas. Ya, sé que es poco original, pero es una zona que estoy desenado conocer.

– Oye, qué viaje más molón os habéis organizado, ¿no? A vuestra edad uno no pensaba más que en ir el verano al pueblo de los abuelos y pare usted de contar –dijo Julián, que con una mezcla de extrañeza y curiosidad rasgaba el enigmático sobre que le había dado Sandra.

En su interior encontró un folio en blanco y en el centro una frase escrita a ordenador, con tipografía Time New Roman, que decía:

Abandona lo que has empezado o te vas a arrepentir.

[Continuará…]

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A ciegas (3ª parte)

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