Relatos

Azul, casi lila

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El azul, casi lila, de la jacaranda me atrapa cada primavera. No recuerdo cuánto tiempo lleva ahí, ante mis ojos, ante los ojos de todos, como cada año por estas fechas. Su color, efímero, apenas dura unas semanas, entre los meses de mayo y junio y para mí, junto con otras señales que nos regala la naturaleza, es una evidencia de la hermosa época del año en la que nos encontramos.

Quizá por ello, por el estúpido ensimismamiento que me provoca ese azul, casi lila, me dejé contagiar de l...

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El chamán que vino del otro lado

chamán

Aquel peculiar chamán no solo hacía predicciones, invocaba espíritus o sanaba a quienes le visitaban, como cualquier chamán al uso, este también aconsejaba en todo los relativo al uso de productos naturales, la ingesta de alimentos e incluso hacía las veces de consejero sentimental de cabecera, orientador deportivo y asesor financiero.

Era la suya una extensa carta de servicios, que si hubiese decidido incluir por completo en la placa de metacrilato que tenía en la fachada del inmueble don...

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Todo por llegar… o las conversaciones con Olivia

post_olivia (llegar)

– Todo está por llegar –le dijo, mientras dio el último sorbo de su tazón de leche.

En sus ojos aún conservaba la inocencia de una niña, la osadía de una adolescente, la serenidad de una adulta y la nostalgia de una anciana. Sus manos, arrugadas, me acercaron temblorosas el cuenco cerámico de color blanco, del que aún salían restos humeantes de la leche con sopas que acabada de tomar.

Desde hacía un par de años esa era su cena de cada noche; ese era también el tiempo transcurrido de...

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El descanso de los dioses (el recreo de la Sardina)

post dioses

Si algo han tenido siempre los dioses, es el respecto y la aprobación de los mortales, capaces de entender o no sus decisiones y acatar con resignación el destino, bueno o malo, de sus designios. Era la manera de poner la sabiduría y el poder al mando de seres tocados por ese don, que les concedía capacidad de gobernar y filtrar todo aquello necesario para regir la vida terrenal.

Dioses nacidos de otros dioses, primitivamente engendrados por un ser superior, con capacidades incuestionables y...

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Silencio en negro y malva (al amparo del Refugio)

Refugio de negro y malva

El capuz, de un raso malva intenso, descansaba perfectamente extendido sobre la cubierta de su cama y colgado de una percha, prendida del tirador del maletero del armario, la túnica que cubriría su cuerpo en pocos minutos, del mismo raso brillante y de negro azabache. Los guantes, negros también, sobre el pequeño aparador, el rosario sobre la mesita de noche y los dos escapularios guardados en la vieja caja de madera que le regaló Sonia siendo niña, con la inscripción desgastada… Para e...

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Como capas de una cebolla

post_cebolla

Daba vueltas y vueltas a la cebolla, que a fuego lento comenzaba a tornarse transparente, evidenciando las muestras del efecto del calor de la lumbre que la sofreía. Sus ojos aún guardaban el recuerdo de las lágrimas que a cualquiera le habría provocado el corte en rodajas del herbáceo y su olor le transportaba, irremediablemente, a los recuerdos de su niñez...

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En la cama…

post_cama

[1]

– Me voy a la cama, Mari Carmen.

– Sí, yo también me voy ya… total, para lo que hay que ver en la tele. Enciende la luz del pasillo, José Miguel, que apago en la salita.

*   *   *   *   *

[2]

– Puñetas, qué oportuno que eres, tienes que ponerte a hacer de vientre justo ahora que voy a lavarme los dientes, ¿es que no podías haber entrado antes, en vez de estar como un pasmarote en el sofá?

Mari Carmen, ha sido al moverme… se me ha removido el estómago.

– Al moverte del ...

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El avituallamiento

post_avituallamiento 2

Era domingo, invierno y lo sabía, concretamente el primer domingo de febrero; sabía que era el día 4 concretamente y también sabía que la previsión meteorológica para toda la jornada iba a ser de un tiempo soleado, con temperaturas que oscilarían entre los -2 y los 10 grados centígrados. Era una parte de él, ese querer saber exactamente la hora y el día en el que se encontraba y el tiempo que haría, de ahí que todo el personal lo llamara cariñosamente Marcos El Suizo, por aquello d...

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Pepe, El Negro y la fachada del Emperatriz

post pepe el negro

Volvió a casa, era Navidad. A la mañana siguiente, como cualquier domingo, se puso sus zapatillas y salió a correr. Volver a correr en casa era parte de su Navidad; callejear por el centro y perderse entre los lugares en los que había crecido era su regalo de cada año, era la manera de reencontrarse consigo mismo y de volver a sentir, a golpe de zancada, el latido de un corazón que siempre permaneció anclado a esa tierra.

El recorrido, circular, rodeaba de dentro a fuera y de fuera a dent...

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Guadalupe

Post Guadalupe

Ser hijo de sepulturero fue algo que le concedió un cierto protagonismo gratuito del que siempre intentó huir por todos los medios, sobre todo de niño. En aquellos años de infancia, no le resultaba extraño tener que soportar las burlas de los que se referían a él como el Hijo del Entierramuertos, en clara referencia al oficio de su padre, de la misma manera que también estaba acostumbrado a oírse llamar el Ánima sin Ánimo, por su carácter introvertido y callado...

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