Crónicas de ayer y hoy

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Cuando arranqué con este blog, tuve claro desde el primer día que en él habría una sección donde las crónicas de las carreras en las que participase ocuparían un lugar importante dentro de su menú principal y así creo que lo fue, ocupando un huequecito al que mirar tantos de los corredores que por aquel entonces formaban, formábamos, parte del circuito de los runners amateurs, que moraban y poblaban las cada vez más numerosas carreras populares.

Muchos habéis sido los que, a lo largo de los últimos dos años, me habéis preguntado por ellas, interesándoos por cuándo vería la luz una nueva crónica, sin embargo, mi sequía de participaciones desde julio de 2018, provocada por las lesiones que me han llevado a dejar de lado eso de ponerme un dorsal y la actual situación epidemiológica, que ha borrado de un plumazo la organización de carreras, han dado como resultado la imposibilidad de volver a engordar ese apartado dedicado a las crónicas.

Fueron decenas de pruebas en las que tomé la salida, tantas como a las que dediqué mi atención para destacar lo bueno y lo menos bueno (nunca diría lo malo) de cada una de ellas, recogiendo el recorrido de la prueba, la dotación que la organización hacía de la bolsa del corredor, el podio y por último la parte más personal de la carrera, a la que aportaba mis sensaciones, mi vivencia directa y mi resultado en la misma, donde mezclaba casi a partes iguales, aspectos técnicos con otros más románticos o prosaicos, por llamarlos de otra manera.

Eran crónicas de unos años en los que el running ascendía de modo imparable, años en los que el número de carreras se multiplicó casi de manera exponencial, años en los que surgieron nuevos y numerosos organizadores, años en los que descubrimos que más allá de los domingos había más días igual de válidos para ponerse un dorsal, días como los sábados, los viernes e incluso los miércoles o jueves.

Tal vez sea por haber vivido en primera persona ese boom o tal vez también por haber disfrutado de un estado físico que me permitía estar con frecuencia detrás de una línea de salida, pero lo cierto es que hoy por hoy se me hace extraño, lejano y vivo con cierta nostalgia la falta de momentos como el de juntarte con un buen puñado de amigos y darlo todo en cada prueba, intentando que nada se me escapase de cara a dejarlo todo plasmado de la mejor manera en las respectivas crónicas que dejaban constancia de las carreras disputadas.

Sin embargo y al margen de haber dejado atrás aquel estado de forma, hoy por hoy estamos viviendo una época raruna donde las haya, donde un virus más o menos caprichoso, originado vete tú a saber cómo y dónde, ha puesto para arriba a todo el planeta, con teorías conspiratorias o no, con medidas efectivas o improvisadas, pero con una realidad que no es otra que la de un día a día bastante distinto al de antes y donde eso de correr se ha quedado huérfano de pruebas y por extensión, vacío de crónicas, no sólo mías, sino de tantos runners que suelen redactarlas, contando a su manera lo vivido y lo corrido en ellas.

Por todo eso y a pesar de lo pasado, confío en volver a ponerme delante de un folio en blanco, como si no contasen los meses transcurridos, con la satisfacción de escribir de nuevo una entrada que pase a engordar esa sección de crónicas. Soy consciente que no será de un maratón, ni siquiera de un medio maratón (esas distancias han quedado en el recuerdo, como parte de mi currículum como corredor popular), por lo que más bien me conformaré con una distancia menor, que ayude a quitarme ese gusanillo y de manera casi simbólica sirva para cerrar un apartado que me habría gustado engordar mucho más.

Más allá del sentido personal que le conceda a esa crónica, confío que la misma signifique que las restricciones que vivimos actualmente hayan quedado atrás y que la celebración de eventos, entre ellos los de las carreras populares, vuelven a ser habituales y el eco de hoy sólo sea un recuerdo pasado, que jamás olvidaremos, pero pasado.

Y así, no lamentaremos, entre otras cosas y con toda seguridad mucho más importantes que la suspensión de tantas y tantas carreras, la falta de volver a echarnos a las calles, llenándolas de nuevo de corredores ávidos de kilómetros, con miles de sonrisas dibujadas en los rostros y convertir en fiesta una simple prueba volverá a ser realidad. Será también el momento de volver a compartir las crónicas de todos los que disfrutamos plasmando en palabras instantes como esos y cómo no, el momento de volver a ver el calendario lleno de más y más carreras que nos unan y nos animen a seguir.

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Crónicas…

Hoy tan sólo he echado la vista atrás para mirar esas crónicas que tanto identificaron este blog y en ese recuerdo está el deseo de volver a hacer de ellas el presente que nos acompañe cada fin de semana, aunque en ese caso ya no sean mías, sino las de cualquiera de vosotros. Y tú, ¿has hecho en alguna ocasión una crónica de alguna de tus participaciones? Cuéntanoslo y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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