De noviembre a noviembre… ¡Hasta luego!

Hasta luego

Corría el mes de noviembre, como ahora, pero de 2013 y después de varios meses de planes, de trabajo y de mucha ilusión, comenzaba la andadura de Marcando la meta. Un perfil de usuario en Twitter, una página en Facebook y un blog, de idéntico nombre, que esperaba alimentar de manera puntual y sin descanso en los meses venideros.

Llegaba a ese momento cargado de ideas sobre las que escribir, casi tantas como las ganas por correr de unas piernas que ejercitaba prácticamente a diario. Se iniciaba una relación de palabras y kilómetros, y unía en una las dos pasiones que, por entonces y hasta el día de hoy, me llenan eso que llamamos alma.

Desde aquel noviembre a este noviembre, con siete años entremedias, he disfrutado, compartido, conocido, descubierto y encontrado mucho más de lo que podía imaginar, siempre corriendo, siempre escribiendo. Muchas amistades en el camino, muchos grandes momentos, muchas imágenes guardadas para siempre y muchos recuerdos imposibles de olvidar. Y siempre sin dejar de correr, sin dejar de escribir.

Los entrenamientos y mis textos han sido una simbiosis perfecta, alimentándose de manera recíproca… kilómetros y palabras, nada más. La disciplina y la obligación autoimpuesta de mantener ambas pasiones, ayudadas de una indeleble fuerza de voluntad, han dejado su fruto y a lo largo de estos siete años han quedado en el camino muchos y muy buenos kilómetros, corridos a un alto nivel, como también creo que han quedado plasmados algunos post en los que se recoge a la perfección el sentimiento de lo que quería que fuese Marcando la meta.

Textos más o menos personales, ideas, consejos e historias con algo de realidad y mucho de imaginación, con algo en común: el descaro de compartir sin vergüenza lo que pasaba por mi cabeza, mientras mis piernas corrían, unas veces y otras, simplemente descansaban. Una rutina abrazada con el entusiasmo de un enamorado, no exento de trabajo, de mucho trabajo, pero gratificante cada semana, cada vez que el fruto de ese empeño se veía materializado en un nuevo post… y lo que era aún más satisfactorio, sentir la acogida y el cariño de quienes poco a poco os fuisteis asomando, para leer lo que aquí se cocía: gracias.

Han sido siete años, estos últimos siete años, pero mucho antes de comenzar esta andadura ya existían esas dos realidades… correr y escribir… aunque no se habían puesto frente a frente. Hoy, transcurrido ese tiempo, llega el momento de continuar el camino, pero sin estar cara a cara.

Hace años leí que la vida se divide en ciclos, de siete años cada uno, a partir de los cuales vamos abriendo y cerrando etapas o bien completando parte de nuestra formación. Son los llamados septenios, que utilizan la antroposofía como filosofía de vida y esos son, precisamente, los años que cuenta esta aventura deportivo-literaria.

Por todo ello, pero sin querer entrar en teorías filosóficas, ni ponerme más metafísico de la cuenta, creo que es el momento de decir hasta luego, que nunca adiós, es el momento de finalizar esta etapa que me ha hecho infinitamente feliz y me ha dado lo que nunca fui capaz de imaginar, pero todo tiene un principio y creo que también debe tener un final.

Mis piernas seguirán corriendo, como no han dejado de hacerlo nunca, aunque ya no compita, aunque ya no vuele sobre el asfalto, aunque ya no pueda mejorar mi marca cada semana, pero seguirán corriendo… mis manos seguirán escribiendo, como lo han venido haciendo desde no recuerdo cuando, aunque ya no publique cada semana (a las 20:20 horas, por supuesto), aunque ya no comparta, aunque ya no tenga quien me lea.

Muchas, cientos, algún millar de frases, de sentencias, he dejado escritas a lo largo de estos siete años, siempre con una meta en nuestro horizonte, con un motivo para continuar; por todo ello, para dejaros mi Hasta luego ahí va el siguiente párrafo como resumen de ese sentimiento que encierra Marcando la meta:

Seguiré matrimoniado con esa fuerza de voluntad antes referida, para no dejar de correr, para no dejar de ejercitar mi cuerpo, de la misma manera que buscaré, de nuevo, ese motivo para no dejar de escribir cada semana. Sé que aquello que hacemos por obligación puede volverse contrario y dejar de alimentar nuestra ilusión, pero sé también que sin disciplina y sin trabajo, somos incapaces de mejorar, de avanzar, de crear.

No basta con tener una cualidad, sin trabajo, no hay recompensa…

Graciasinfinitas gracias a todos, por haber estado ahí cada semana. Seguiremos en el camino y nos volveremos a encontrar….

Hasta luego.

Hasta luego
Noviembre2013_Noviembre2020 (Marcando la meta)

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