Fractura subcondral… todo por una lesión

post lesión

El peor enemigo de quienes practicamos deporte y tenemos perfectamente implantada esa actividad en nuestra rutina diaria es, sin duda, la aparición de una lesión. Sí, si lo de ser capaces de crear un hábito, tener constancia y haberle dado la espalda por completo a la pereza, forman parte de nuestro éxito como mortal de a pie que ama la vida deportiva, solo debemos tener miedo a ellas, a las lesiones.

En muchas ocasiones me he referido a una lesión como ese inoportuno contratiempo que nos detiene en nuestra actividad física; contratiempo consistente en un daño, perjuicio o detrimento corporal causado de manera accidental o por la exposición prolongada de nuestro cuerpo a dicha actividad. Términos como sobrecarga, esquince, rotura, inflamación, edema, fisura, hernia, son algunos de los que forman parte de amplia lista de causas que nos pueden hacer parar en seco, ya sea durante un período de tiempo breve o no tan breve.

Huesos, tendones, músculos, cartílagos y en general todos de los elementos que forman parte de nuestra cadena ósea y muscular están expuestos a cualquiera de esos contratiempos que los debilite o los inhabilite, de manera temporal, en su cometido dentro de ese conjunto, responsable de responder y cubrir las necesidades biomecánicas de nuestra demanda física. Ellos son los protagonistas y ellos los que debemos cuidar, mimar, para no vernos expuestos a caer en una lesión.

Sí, hoy la cosa va de lesiones (y no es la primera vez), pero el motivo de hacerlo no es sino el de explicar cuál es la lesión que me tiene cerca de un año y medio sin ponerme un dorsal y con una actividad runnera muy mermada, a pesar de mi empeño por no dejar de ponerme las zapatillas y echar a correr. De esta manera quiero dar respuesta también a tantos amigos que a menudo me preguntan por mi estado físico, sin saber con certeza cuál es dicha lesión.

La denominación exacta de la lesión es:

Fractura completa subcondral de la cúpula medial del astrágalo, de 1 cm de diámetro, con un fragmento óseo totalmente separado y no desplazado, que presenta un edema óseo asociado, compatible con lesión osteocondral estadio III.

Dicho así, es probable que os hayáis quedado igual que estabais, es decir, sin tener la más mínima idea de lo que acabo de escribir, tal y como me pasó a mí en octubre del año pasado. Conocedor de ello y para que me entendáis, que de eso se trata, os explico de manera sencilla lo mismo que tuve que aprender yo para saber ante lo que me enfrentaba, pero antes de eso os acerco unos conceptos:

Cartílago: tejido esquelético flexible formado por grupos aislados de células incluidos en una matriz de colágeno;

Colágeno: proteína fibrosa de los cartílagos;

Astrágalo: uno de los huesos del tarso, que está articulado con la tibia y el peroné;

Tarso: conjunto de huesos cortos, que forman parte del esqueleto de nuestras extremidades inferiores.

Quizá resulte más compresible si a la anterior conclusión médica la complemento diciendo que la lesión en cuestión es:

Un desprendimiento del cartílago que recubre o protege el astrágalo, esto es, en la cara anterior de tobillo.

La primera pregunta que surge ante cualquier lesión es: ¿por qué?, la segunda: ¿cómo se trata?, y la tercera e inevitable: ¿en cuánto tiempo se cura? Esas tres preguntas, cuando te enfrentas a una lesión poco habitual, se vuelven aún más enigmáticas y en este caso, catalogada como una lesión totalmente infrecuente, aún más. Por lo tanto, paso a dar respuesta, concisa, a cada una de ellas:

– ¿Por qué?: por estrés, por la acción continuada del impacto al correr;

– ¿Cómo se trata?: no existe un tratamiento específico que cure esta lesión. La ingesta de colágeno favorece en la protección del cartílago, pero no lo recupera. El cartílago no se regenera. En articulaciones mayores (rodilla, hombro) puede recurrirse a la intervención quirúrgica, pero en el astrágalo, por sus pequeñas dimensiones, limitaría la movilidad, rigidizando la articulación e imposibilitando la acción de correr. Existen tratamientos paliativos, como la infiltración de ácido hialurónico o la infiltración de factores de crecimiento (plasma del propio riego sanguíneo); en ambos casos se rellena la cavidad con dichas sustancias, recubriendo la oquedad aparecida entre el cartílago desprendido y el hueso al que protege, lubricando la zona, protegiendo y permitiendo la actividad física. Para el caso del ácido, su efecto no se extiende más allá de 8-10 meses y en el caso del plasma puede dar un mejor resultado, o no, gracias a la regeneración del tejido dañado que se espera conseguir por la acción de las células madre infiltradas;

– ¿En cuánto tiempo se cura?: la respuesta a esta pregunta se encuentra en la anterior. No existe curación y sí tratamientos paliativos que permiten seguir corriendo, pero con una frecuencia y una intensidad menores a las que un corredor habitual está acostumbrado. Dicho de otra manera: más despacio y menos kilómetros. Y, por supuesto, muy recomendable resultará cambiar asfalto por terreno natural, que amortiguará más el impacto y perjudicará menos.

Todo esto lleva aparejado, inevitablemente, una asimilación psíquica y asumir que, por mucho que duela, no vas a volver a correr como lo habías hecho hasta entonces. La negativa a la evidencia creo que es uno de nuestros rasgos como humanos, pero al que terminamos rindiéndonos antes o después.

Como podréis imaginar, todos estos meses han sido un período lo suficientemente largo que me han servido para comprender todo eso, además de para probar esos tratamientos paliativos y ver sus efectos. Y como también podréis imaginar, no soy de los que se da por vencido tan fácilmente y si he tenido que admitir que no volveré a correr como antaño, tampoco me resigno a dejar de correr.

Actualmente estoy en fase de reposo o recuperación, tras haberme sometido a un tratamiento de tres infiltraciones de los factores de crecimiento y con la incertidumbre de saber o no su efecto, espero el momento de volver a dar zancadas. Mientras tanto continúo con mi rutina y sigo atándome mis zapatillas, aunque simplemente sea para andar, porque considero fundamental no perder los hábitos de aquello que nos beneficia y necesitamos.

Quizá tan solo sea cuestión de adaptarnos, de asimilar lo que tenemos, pero sin bajar los brazos, sin rendirnos… y eso persigo cada día, poniendo todo mi empeño y esas mismas ganas e ilusión que nunca me han faltado al correr, pero en este caso por vencer o, mejor dicho, por vivir con esta lesión, de manera que me permita seguir haciendo lo que me gusta, lo que me llena, lo que necesito:

correr, sin más pretensiones que eso… correr.

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Todo por una lesión

Hoy tan solo he querido dejar la explicación a tantos meses sin publicar una crónica, a tanto tiempo sin vestirme de corto y compartir kilómetros en una misma carrera, pero es que aún hoy sigo queriendo saber hasta dónde me llevará esta lesión. Anímate, deja tu punto de vista y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

2 comentarios a Fractura subcondral… todo por una lesión

  • Rafa Marín  dice:

    Mucho ánimo Paco!! No pierdas la esperanza de volver a calzarte las zapatillas y hacer kilometros. Aunque no puedas hacer lo mismo que hacias antes (que estaría por ver según la evolución, imagino), seguro que será igual de gratificante hacer menos kilometros pero hacerlos sin molestias o las menos posibles y volver a sentir la libertad y las alegrias que nos da este amado y tan querido deporte para nosotros los runners.
    Un abrazo!

    • Paco Molina  dice:

      ¡Hola, Rafa! Bienvenido a mi rincón, también el tuyo, y muchas gracias por tu comentario, lleno de ánimo y optimismo. Espero no perder esa esperanza de la que hablas y encontrar, gracias a ella, la satisfacción de seguir corriendo, aunque sea de manera distinta a como lo hacía antes. Como bien dices, esa libertad que nos da correr es el vehículo idóneo para conseguir momentos de alegría y felicidad, y solo por ese afán de conseguirlos somos capaces de adaptarnos a cualquier situación, sin tras ella seguimos poniéndonos las zapatillas, ¿verdad?

      Muchas gracias, una vez más, por tus palabras y por formar parte, así, de este blog. Encantado de tenerte aquí.
      Un abrazo.

      Paco.-

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