Señales de respeto

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Recuerdo, siendo niño, que una de las lecciones que inculcaron en mi educación era que jamás debía perder el respeto, pero no solo referido a las personas, sino también a los acontecimientos, a las situaciones, a lo que me rodeaba o a aquellas tareas en las que me implicase. Aquello fue, junto a un puñado de normas de educación elementales, lo que escuché una mil veces y pese a que no llegase a comprender por aquel entonces el verdadero sentido de dichos consejos, los acataba de buen agrado, sin cuestionarlos, tan solo por el hecho de provenir de mis progenitores.

Era puro convencimiento, sin más y hoy lo asemejo a algo así como estar recibiendo unas herramientas que guardaba sin saber exactamente para qué valdrían, ni cuando las utilizaría, pero que debía conservar para cuando llegase el momento. Solo era cuestión de tiempo, nada más y entonces seguro que saldrían a flote situaciones donde el respeto se erigiese como el protagonista; ahí sería cuando cobrarían sentido aquellos consejos y cuando la luz iluminaría para hacerme comprender el porqué de aquellas palabras.

Dicho y hecho, el paso de ese tiempo referido me enseñó que el respeto se convertiría en una moneda de cambio, esto es, que pagaría y cobraría de idéntica manera, con respeto. Algo tan sencillo como el respeto a un semejante me devolvería el mismo comportamiento hacia mí. Pero no solo me refiero aquí al respeto entre personas, como he dicho al inicio de este post, sino también al respeto por aquello que nos rodea, entendiendo como tal el que debemos tener a las instituciones y a los organismos de la sociedad en la que vivimos, así como al medio ambiente, sin olvidarnos de todo aquello que hagamos y digamos, siempre con respeto.

¿Y por qué vengo hoy cargado de respeto, a cuento de qué lleno mi boca (si dijera de poner voz a estas palabras) con tanto respeto, en esta ocasión? Sencillamente, por nada y por todo y tan solo responde al sentido de la observación, ese con el que a veces me pregunto si nací o aprendí. Sea de una manera o sea de otra, algo que dicho sea de paso carece de importancia, lo cierto es que en estos días pasados he evidenciado distintas situaciones en las que la pérdida del respeto me ha parecido notoria.

Varios son los ejemplos en los que he percibido cómo se ha diluido el respeto, centrándome fundamentalmente en el que tiene que ver, cómo no, con nuestro amado deporte, sí, con correr. Hace casi dos semanas se celebró una nueva edición del Maratón de Valencia y entre los resultados de tantos amigos y conocidos que participaron en él de nuevo volví a encontrarme con los estragos que la prueba hizo en algunos de ellos, probablemente en los que habían creído tener controlada la distancia reina y cuya confianza, tal vez, les llevó a una pérdida de respeto que provocó, de manera insalvable, un revolcón figurado de esos que todos, de una manera u otra, nos hemos llevado en alguna ocasión a lo largo de nuestra trayectoria como corredores.

Correr no es un deporte de riesgo, pero es cierto que por su carácter individualista requiere tanto de una buena preparación física como mental, concediéndole una mayor importancia a la segunda de esas dos condiciones. Sin duda, para mantener un esfuerzo de manera continuada, tanto en intensidad como en tiempo, se consigue con una buena forma física, pero también cuando se tiene un coco capaz de comandar con sensatez y mesura la preparación a la que debemos someter nuestro cuerpo de cara a mejorar de manera gradual, sin atracones y disfrutando poco a poco de nuestra evolución dentro de este bendito deporte.

De esa manera mantendremos un respeto por un deporte que nos concederá tantas alegrías como ganas, empeño e ilusión pongamos en él, pero siempre con la prudencia de no acelerar nuestra progresión como corredores, ni saltarnos etapas, que deberemos ir viviendo para conocer y disfrutar de él. Por eso, ¿qué ganamos queriendo correr distancias cada vez mayores o empeñándonos en hacerlo cada vez más rápido, cuando apenas llevamos unos meses poniéndonos las zapatillas?

Nada, la respuesta a esa pregunta es: nada… al revés, sin darnos cuenta estaremos dejando de aprender el verdadero sentido de este deporte y además le perdemos un respeto que nos lo hará pagar tarde o temprano, quizá en forma de lesiones o quizá con algún estrepitoso pinchazo en nuestras pretensiones, en nuestros objetivos. Por todo eso, corre, disfruta de ello y descubre tanto cuánto hay en esta práctica deportiva, pero sin prisa y con respeto, con mucho respeto.

Y, para terminar, aunque sea de puntillas, casi sin hacer ruido, dejo unas simples pinceladas referidas a esos otros ejemplos detectados en días pasados y en los que no he podido pasar por alto en esa pérdida de él, del respeto

Decidme, por ejemplo, si erro al afirmar la falta absoluta de respeto que desde hace mucho tiempo le hemos perdido al medio ambiente. La cumbre climática chilena que se está celebrando en Madrid es un nuevo altavoz donde se pone de manifiesto el daño casi irreparable que nuestro comportamiento, como raza, le está haciendo a este mundo en el que habitamos. ¿Y qué decís de la bochornosa actitud de los diputados que hemos elegido entre todos y nos representan en el Congreso de nuestra querida España, durante la ceremonia de juramento de su cargo en la cámara? Y puestos a hablar de respeto, ¿por dónde se está yendo el respeto que hombres y mujeres deberíamos tenernos como compañeros y semejantes tan solo por nuestra idéntica condición humana?… acabo de mirar por el desagüe y, en todos los casos ha desaparecido, pero no por allí, simplemente se ha esfumado, sin más.

Pero bueno, este es un blog de corte deportivo, un rincón para correr en el que, como todos sabéis, también resulta inevitable pensar mientras llevamos nuestras zapatillas puestas… ¿no creéis?

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Señales de respeto

Y tú, ¿crees que suele perderse el respeto a correr con demasiada frecuencia?, ¿eres de los que piensas que la evolución debe ser gradual o por el contrario debemos hacer caso omiso y dejarnos llevar por nuestro ímpetu? Anímate y deja tu punto de vista y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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