Y todos quedamos conFINados

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Y de repente salta la noticia y todos quedamos conFINados

No importa el origen de esta situación, me da igual si una actuación más responsable habría evitado llegar a este punto o si una concienciación colectiva habría sido de más ayuda, no busco el punto de partida, ni pretendo etiquetar a culpables, todo eso lo dejo para quienes tienen capacidad de actuar sobre ello y para quienes son capaces de hacer algo al respecto… a mí no me importa.

Y todos quedamos conFINados

Importa, me preocupa, la salud de nuestros mayores, esos que tantas veces se ven como una carga, olvidando que son los verdaderos, los benditos culpables de tener el inmejorable bienestar social que disfrutamos; luchadores incansables por conseguir con su trabajo y empeño todos esos derechos y libertades de los que gozamos.

Importa, me preocupa, el trabajo y la dedicación de sanitarios, miembros de las fuerzas del estado, equipo de bomberos, protección civil y militares, cuya labor, diaria e incansable, tan solo entiende de la atención al prójimo. Velar por el cuidado, el orden y la seguridad de una sociedad en la que el individuo, nosotros, es el beneficiado.

Y todos quedamos conFINados

Es mucho lo que he leído estos días, muchas teorías que nos acercan a profecías, leyes de Universo o variopintas conspiraciones políticas entre países, en las que se encuentra la explicación de lo que hoy estamos viviendo, de lo que hoy estamos asistiendo. Cada día se escribe una página de la Historia, esa que en décadas recogerán las crónicas digitales, los buscadores virtuales y sí, también los libros de texto. Y ahora, esa Historia está escribiendo una página desconocida, impensable y difícilmente olvidable.

Sí, son días en los que el tráfico de datos para comunicarnos con el exterior crece por encima del doble de lo habitual, casi de la misma manera que el otro tráfico, el de personas, el de los medios de transporte, se desploma y con él cae también la contaminación, esa con la que estamos poniendo en peligro, cada día más, la salud de nuestro medioambiente. ¿Paradoja o consecuencia?

Y todos quedamos conFINados

No temáis por mí, parece decirnos el planeta, si no sois capaces de hacerlo por las buenas, lo haréis por las malas y así nos obliga a vernos encerrados, no entre cuatro paredes exactamente, pero sí dentro de nuestra propia libertad, esa que tanto ha costado conseguir y que arbolamos al viento cual bandera. La sociedad se detiene, se mete dentro de un paréntesis y nos congela con ella. No hay ocio, no hay voluntad propia, tan solo debemos acatar la situación.

Las imágenes de supermercados que retratan la enfermiza y paranoide obsesión por llenar nuestra despensa por encima de las necesidades reales, desoyendo así el más que garantizado suministro de alimentos y productos de primera necesidad, es solo una anécdota, como el temor incontrolable de ver a tu vecino de enfrente como el mensajero de ese virus con corona, capaz de hacerte dar un salto al encontrártelo en el rellano de la escalera.

Y todos quedamos conFINados

Y mientras tanto dejamos de acercarnos, ya no podemos, no debemos hacerlo. No nos damos la mano, no cruzamos besos, no nos fundimos en abrazos… como si el progreso nos castigase a ello, por haber desarrollado todo un frío mundo de mensajes, de correos sin matasellos, entrelazados por unas redes en las que no se pesca como en el mar, sino en una realidad tantas veces inventada, tantas veces imaginada, tantas veces irreal.

La estabilidad social, esa cimentada sobre unos imaginarios y firmes pies de hormigón, se vuelve completamente frágil y como si de un castillo de naipes se tratara empieza a resquebrajarse, arrastrada por el desplome económico de las bolsas de todo el mundo, que parecen mirar asustadas cómo la lejana sombra de aquel 29 parece hacerles una grotesca muesca mientras se precipitan sin paracaídas al vacío.

Y todos quedamos conFINados

Las guerras dejan de sumar víctimas o estas se vuelven menos importantes… no os preocupéis, ya me encargo yo de llevármelos por delante, sin necesidad de apretar gatillos –parece decir el agente infeccioso. Las disputas por los aranceles a las exportaciones y los desacuerdos económicos entre países son problemas de unos territorios que hoy se blindan para cerrar el paso a las personas, nada más que a las personas.

Nuestro mundo, ese completamente globalizado, en el que es posible encontrar de todo en cualquier lugar, parece darnos la espalda y empieza a poner sus ojos sobre las imaginarias líneas que solo recogen los mapas. Las fronteras cierran el paso, se vuelven herméticas sin percatarse de su permeabilidad a un miedo que, nacido en oriente, se extiende como el movimiento del astro rey, de este a oeste… de este a oeste.

Y todos quedamos conFINados

Pero no nos detenemos, de repente salimos a los balcones, nos asomamos a nuestras ventanas y aplaudimos, ponemos música y por qué no, también nos contamos unos chistes, jugamos a los barcos o al veoveo. Nos reímos, sabemos ver el lado divertido en la trama de una historia que para nosotros solo puede tener un final feliz, porque pese a todo será feliz, sin duda, claro que sí, aunque por el camino arrastre mucho más de lo que imaginemos y a su paso deje unas secuelas que serán difíciles de olvidar.

Y es precisamente ahora, cuando la soledad parecía haberse colado de lleno y a la fuerza en el interior de todos los hogares, cuando la sentimos menos que nunca, quizá porque ese aislamiento se ha convertido en el eco atronador de nuestra voz o porque sin querer le hemos cerrado la puerta, dejándola ahí fuera, rodeada del silencio de un mundo parado, de un mundo callado.

Y todos quedamos conFINados

El mundo nos manda callar, para callarse a sí mismo y para hacernos pensar, para hacernos recapacitar. Detengámonos y miremos por un momento a nuestro alrededor, ¿sabemos realmente dónde estamos y hacia dónde vamos? ¿Servirá todo esto para algo o tan solo será un sueño del que seremos incapaces de aprender?

Solo espero que la salida de esta situación deje los menos girones posibles, pero que también sirva, si es que sirve de algo, y que ayude lo suficiente para hacernos recapacitar, para hacernos pensar y para discernir sobre el tremendo sindiós en el que se ha convertido este paraíso llamado Tierra.

Y todos quedamos conFINados

Esto no se trata de una segunda oportunidad, pero quizá suponga un zarandeo de magnitud mundial en nuestra conciencia y a nuestro comportamiento, con el único objetivo de ese recapacitar y quizá, solo quizá, corregir… pero mientras que eso sucede o no, sigamos nuestra lucha contra esta plaga mortal y si hace unas semanas parecía que solo era cuestión de estar suspendido, ahora hemos ido un paso más allá, el necesario para pasar a estar

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¿Qué lectura haces tú de esta surrealista realidad que estamos viviendo?, ¿cómo llevas el sabernos a todos conFINados?, ¿crees que esto dejará una huella positiva o simplemente pasará? Anímate, deja tu punto de vista y si te ha gustado este post, compártelo. Muchas gracias.

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